martes, octubre 07, 2003

¿Una mejor televisión?

Ayer, los dueños de las dos principales cadenas de televisión abierta del país se presentaron en el congreso "A favor de lo mejor" y se comprometieron a trabajar en favor de una televisión de mayor calidad y enfocada a valores universales. Me imagino que eso implica menos programas violentos, "amarillistas", "voyeuristas", profanos, vulgares, etc., y más programas informativos, educativos, etc.

Sin duda, cualquier intento de esta naturaleza está destinado al fracaso, no tanto por la indudable hipocresía de las televisoras, sino por su ineptitud.

Para quienes estén interesados, existe una oferta relativamente decente de televisión informativa y educativa (canal 11) en el paí­s. El 10% de los hogares con TV de paga tiene incluso más opciones de esta naturaleza.

El problema es que pocas personas las aprovechan. Si TV Azteca y Televisa intentan (lo cual es poco probable) incorporar programación de este tipo, lo más probable es que el público no la acepte muy bien y, bajo la presión de los anunciantes, abandonen el experimento en poco tiempo.

Muchos estarán de acuerdo con este comentario, bajo el típico argumento paternalista: el nivel cultural y educativo del mexicano promedio es tan bajo que simplemente no estarí­a interesado. Hay un grano de verdad en esto, pero no creo que sea el problema más importante.

Más bien, creo que las televisoras mexicanas tienen una incapacidad brutal para hacer programas decentes de cualquier tipo. Actualmente, la programación está dominada por las telenovelas, un formato que desde hace mucho se tornó estéril, y por los "reality shows" que son una copia chafa de una fórmula desarrollada en Europa. Cierto, sabemos que las telenovelas se exportan a muchos países, pero la mayorí­a son naciones más tercermundistas que nosotros y tienen incluso menos recursos para hacer programas propios. La televisión mexicana jamás ha desarrollado consistentemente programas de calidad capaces de llamar la atención a escala internacional.

Se puede decir lo mismo de buena parte de la televisión europea, pero no hay que olvidar que ésta sigue dominada por empresas estatales. En cambio, la tele mexicana es predominantemente comercial y tiene un mercado suficientemente grande para hacer cosas interesantes, sin olvidar el mercado potencial en otros países.

Su fracaso se puede ver de varias formas. En Estados Unidos, la televisión gira en torno a dos ejes fundamentales: los programas cómicos (o sitcoms, como Friends o Seinfeld) y los dramas (ER, X-Files, etc.). Ambos géneros tienen una virtud en común: si bien es útil conocer a los personajes y sus antecedentes, en realidad cada episodio es una historia autocontenida que puede ser vista fuera de contexto. En cambio, las telenovelas no funcionan fuera de contexto: si te pierdes varios episodios, no entiendes nada. Esto último es una forma de mantener enganchada a las personas, pero mata el potencial de retransmisión y repele a quienes no están dispuestos a sentarse todos los dÃías a una cierta hora en frente de la televisión.

Para funcionar, los sitcoms y dramas necesitan buenos guiones y guionistas. A final de cuentas, es más fácil hacer una telenovela ya que sólo tiene una narrativa central, sobre la cual se añaden variantes, o un reality show (en donde las reglas son el guión) que una serie en donde cada capí­tulo implica crear una historia diferente.

Aunque se han hecho algunos intentos (Azteca transmitió sitcom hace años), son pocos y no han funcionado. Lo más probable es que esto tenga que ver con la falta de una infraestructura y voluntad para crear buenos equipos de guionistas.

Regresando al punto central, creo que la TV comercial debe centrarse en lo que hace bien: hacer programas que diviertan al público. Las televisoras mexicanas lo hacen mal, ya que sólo dependen de programas y formatos primitivos. Tiene un incentivo para hacerlo: son baratos y el 90% de la población tiene a la televisión como única alternativa de entretenimiento de bajo costo, así­ que terminan viendo incluso la peor basura. Si Azteca y Televisa tuvieran un poco más de ambición, bien pueden intentar hacer dramas y comedias de calidad que puedan ser exportadas. Hay un mercdo inmenso (basta pensar en los hispanos en EUA) que no está siendo explotado.

En lugar de tomar ese riesgo, se conforman con las grandes ganancias que arroja su duopolio. Hacer buena televisión cultural también requiere la misma infraestructura que la buena televisión comercial. No es coincidencia que los mejores dramas inteligentes, documentales, etc. también sean producidos en Estados Unidos y el Reino Unido, los únicos dos países que exportan programas comerciales en grandes cantidades. En ese sentido, si TV Azteca quiere "educar e informar", deberá empezar por una mejor programación comercial, ya que los malos programas culturales son tan insufribles como sus contrapartes masivos. Como muestra, basta ver el Canal 22 del gobierno, cuya programación generada internamente es insoportable, incluso para quienes tienen un interés en cuestiones culturales.


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