martes, marzo 30, 2004
¿Qué tal un 200% de rendimiento?
En los últimos doce meses, el principal índice de la bolsa mexicana presenta un alza de 75%, un resultado bastante impresionante. Pero incluso éste se queda corto comparado con un grupo de 11 empresas que registraron alzas superiores al 200% en el precio de sus acciones. Es un grupo variado donde ciertamente hay algunas emisoras con características muy especulativas, aunque en la mayoría de los casos se trata de empresas grandes y reconocidas. ¿Qué tienen en común? La respuesta está en mi artículo semanal publicado en El Financiero.
Dime qué tan alto eres y te diré qué tan bien vives
No se pierdan este interesante artículo publicado en la revista New Yorker que trata sobre la relación entre la estatura promedio de la población y el nivel de bienestar. Como es de esperarse, hay una fuerte relación positiva entre las dos: la gente en los países ricos es más alta que en los pobres. Las estadísticas sobre estatura, derivadas tanto de registros como de excavaciones arqueológicas, nos permiten saber qué tan bien alimentadas estaban las personas en determinados momentos de la historia.
Pero más allá de ese punto básico, el artículo menciona algunas curiosidades. Por ejemplo, la estatura promedio en la región norte de Europa ha seguido creciendo, mientras que en Estados Unidos se ha mantenido constante durante décadas, a pesar del alza en el ingreso promedio.
Por cierto, este estudio analiza el papel de la estatura cómo medida del bienestar general.
Pero más allá de ese punto básico, el artículo menciona algunas curiosidades. Por ejemplo, la estatura promedio en la región norte de Europa ha seguido creciendo, mientras que en Estados Unidos se ha mantenido constante durante décadas, a pesar del alza en el ingreso promedio.
Por cierto, este estudio analiza el papel de la estatura cómo medida del bienestar general.
La brecha digital
Todos sabemos que las tecnologías de la información son un medio poderoso para aumentar la productividad laboral y, por ende, el nivel de vida. No obstante, hay enormes diferencias en su difusión. En algunos países avanzados, más del 50% de la población utiliza Internet y tiene acceso a computadoras personales. Pero en África, esas cifras se ubican en 1% de la población y en Asia apenas rebasan el 5% (el promedio mundial, similar al de América Latina, se ubica en 10%). Estos números los tomo del compendio estadístico de la OIT correspondiente al 2002.
Es obvio que el nivel de ingreso influye mucho en el grado de penetración tecnológica, pero no es el único factor. Por ejemplo, Estonia --un país relativamente pobre--tiene el mismo nivel de uso de Internet que Francia (30 por 100 habitantes), que a su vez es inferior al de Alemania (41 por 100) y mucho menor al de Suecia (57 por 100 habitantes).
Este estudio busca determinar qué factores explican la brecha digital. Además de los obvios (ingreso, educación, etc.), también importan la teledensidad y el marco regulatorio,
Es obvio que el nivel de ingreso influye mucho en el grado de penetración tecnológica, pero no es el único factor. Por ejemplo, Estonia --un país relativamente pobre--tiene el mismo nivel de uso de Internet que Francia (30 por 100 habitantes), que a su vez es inferior al de Alemania (41 por 100) y mucho menor al de Suecia (57 por 100 habitantes).
Este estudio busca determinar qué factores explican la brecha digital. Además de los obvios (ingreso, educación, etc.), también importan la teledensidad y el marco regulatorio,
Las prioridades de reforma en América Latina
El director del Hemisferio Occidental del FMI, Anoop Singh, presentó un discurso sobre la situación económica en América Latina. El punto central es que la región sólo alcanzará la estabilidad duradera y el crecimiento sostenido si emprende una serie de reformas para fortalecer las instituciones. Aunque otros ya lo han dicho, marca un cambio radical en la filosofía del FMI y otras organizaciones financieras multilaterales: por fin les queda claro que no puede haber estabilidad macro sin buen gobierno. Ahora falta que encuentren formas de incentivar el cambio institucional.
lunes, marzo 29, 2004
¿Cuánto vale la vida?
Es una pregunta que no nos gusta hacer ni mucho menos contestar. Pero de alguna u otra forma, todos los días cada individuo le asigna un valor a su propia vida (a través de las conductas que adoptamos y los riesgos que tomamos) y los gobiernos hacen lo propio con la vida de los ciudadanos al asignar recursos finitos (por ejemplo, a la seguridad pública en lugar de la protección al medio ambiente). Por lo general, tanto personas como estados lo hacen sin criterios explíticitos. Eso está cambiando, como bien describe este artículo, pero estamos lejos de llegar a respuestas satisfactorias.
sábado, marzo 27, 2004
El campo mexicano (Parte I)
Hace un año escribí una nota detallada sobre la situación en el campo mexicano a raíz de las protestas de grupos campesionos por motivo de la nueva ronda de liberalización de productos agrarios en el marco del TLC. El gobierno decretó algunas salvaguardas, ofreció más apoyo y el tema de nuevo se guardó en el closet. No obstante, aparecerá de nuevo y me parece que este análisis sigue vigente. Por motivos de espacio, les presentaré este ensayo en tres o cuatro partes a lo largo de los próximos días.
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Tras largos años de ausencia, el tema del campo ha irrumpido en el escenario político. El dilema de este sector es claro: genera un ingreso muy bajo para la población que se dedica a las actividades agropecuarias, ya que su productividad por trabajador alcanza el 22% del nivel observado en toda la economía. Eso conduce a que el ingreso promedio por hogar sea 62% inferior las zonas rurales comparadas con las urbanas, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, 2000.
Pero el campo no sólo es tragedia. Entre 1970 y el 2000, la producción real por trabajador en el sector agropecuario aumentó a un ritmo casi tres veces mayor –2% anual contra 0.7% anual--que la productividad de la economía mexicana en su conjunto. En términos de actividad, ha sido un sector sorprendentemente dinámico.
Esto último subraya la necesidad de despojar a este sector de los mitos que lo rodean. Sólo conociendo las tendencias estructurales del sector agropecuario se puede hacer un diagnóstico correcto de sus problemas y evitar que la medicina –como la “renegociación” del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte—sea peor que la enfermedad-
--Las paradojas de la productividad---
El elevado ritmo de crecimiento de la productividad laboral en el sector agropecuario (que también incluye la silvicultura y pesca, aunque el peso de estas actividades es mínimo) no es un espejismo, ya que lo mismo ha sucedido en otras naciones. Por ejemplo, entre 1977 y el 2001, la producción real por trabajador agropecuario en Estados Unidos aumentó a un ritmo anual de 2.4%, más de dos veces superior al aumento de 1.1% anual para la economía en su conjunto
Esta tendencia se debe a varios factores, pero el mejoramiento de insumos como fertilizantes, semillas y pesticidas es el más importante.
Esa abundancia tiene un problema: más allá de un cierto punto, el consumo de alimentos por habitante tiende a estancarse. Como consecuencia, el aumento en la productividad agrícola se traduce en una caída en los precios de los productos agropecuarios, por lo menos con relación a los demás precios en la economía. En Estados Unidos, entre 1977 y el 2001, el nivel de precios general aumentó a un ritmo anual de 3.8%, mientras que los precios agropecuarios subieron sólo 0.4% al año, de tal forma que en ese lapso registraron una caída relativa acumulada de casi 55%. En México, la baja relativa en los precios agropecuarios se ubicó en 25% entre 1980 y el 2002
Este fenómeno es positivo en lo general, ya que permite que los consumidores (sobre todo el 75% de la población que reside en áreas urbanas) destinen un menor porcentaje de su ingreso a los alimentos. Por ejemplo, en 1963 los alimentos, bebidas y tabaco representaba el 42% del gasto de los hogares mexicanos, mientras que para el año 2000 esa proporción había bajado a 23%.
Pero para los productores agropecuarios la baja en los precios ha contrarrestado en buena medida las ganancias en productividad. En México, si bien su ingreso real ha subido, no han podido cerrar la brecha con otros sectores: el valor agregado por trabajador agropecuario era equivalente al 17% del nivel observado en los demás sectores en 1950 y 22% en el 2000. Eso explica por qué se percibe que no ha bajado mucho la pobreza –siempre un concepto relativo--en el campo, pese a que todos los indicadores sociales de ese sector muestran mejoras.
De nueva cuenta, lo mismo se observa en la mayoría de los países. Pero lo que llama la atención del caso mexicano es la magnitud de la brecha en productividad laboral del sector agropecuario con relación al promedio de la economía: el valor agregado por trabajador alcanza sólo una quinta parte del promedio. En Estados Unidos, por ejemplo, alcanza casi el 60% del nivel promedio para toda la economía
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Tras largos años de ausencia, el tema del campo ha irrumpido en el escenario político. El dilema de este sector es claro: genera un ingreso muy bajo para la población que se dedica a las actividades agropecuarias, ya que su productividad por trabajador alcanza el 22% del nivel observado en toda la economía. Eso conduce a que el ingreso promedio por hogar sea 62% inferior las zonas rurales comparadas con las urbanas, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ingreso Gasto de los Hogares, 2000.
Pero el campo no sólo es tragedia. Entre 1970 y el 2000, la producción real por trabajador en el sector agropecuario aumentó a un ritmo casi tres veces mayor –2% anual contra 0.7% anual--que la productividad de la economía mexicana en su conjunto. En términos de actividad, ha sido un sector sorprendentemente dinámico.
Esto último subraya la necesidad de despojar a este sector de los mitos que lo rodean. Sólo conociendo las tendencias estructurales del sector agropecuario se puede hacer un diagnóstico correcto de sus problemas y evitar que la medicina –como la “renegociación” del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte—sea peor que la enfermedad-
--Las paradojas de la productividad---
El elevado ritmo de crecimiento de la productividad laboral en el sector agropecuario (que también incluye la silvicultura y pesca, aunque el peso de estas actividades es mínimo) no es un espejismo, ya que lo mismo ha sucedido en otras naciones. Por ejemplo, entre 1977 y el 2001, la producción real por trabajador agropecuario en Estados Unidos aumentó a un ritmo anual de 2.4%, más de dos veces superior al aumento de 1.1% anual para la economía en su conjunto
Esta tendencia se debe a varios factores, pero el mejoramiento de insumos como fertilizantes, semillas y pesticidas es el más importante.
Esa abundancia tiene un problema: más allá de un cierto punto, el consumo de alimentos por habitante tiende a estancarse. Como consecuencia, el aumento en la productividad agrícola se traduce en una caída en los precios de los productos agropecuarios, por lo menos con relación a los demás precios en la economía. En Estados Unidos, entre 1977 y el 2001, el nivel de precios general aumentó a un ritmo anual de 3.8%, mientras que los precios agropecuarios subieron sólo 0.4% al año, de tal forma que en ese lapso registraron una caída relativa acumulada de casi 55%. En México, la baja relativa en los precios agropecuarios se ubicó en 25% entre 1980 y el 2002
Este fenómeno es positivo en lo general, ya que permite que los consumidores (sobre todo el 75% de la población que reside en áreas urbanas) destinen un menor porcentaje de su ingreso a los alimentos. Por ejemplo, en 1963 los alimentos, bebidas y tabaco representaba el 42% del gasto de los hogares mexicanos, mientras que para el año 2000 esa proporción había bajado a 23%.
Pero para los productores agropecuarios la baja en los precios ha contrarrestado en buena medida las ganancias en productividad. En México, si bien su ingreso real ha subido, no han podido cerrar la brecha con otros sectores: el valor agregado por trabajador agropecuario era equivalente al 17% del nivel observado en los demás sectores en 1950 y 22% en el 2000. Eso explica por qué se percibe que no ha bajado mucho la pobreza –siempre un concepto relativo--en el campo, pese a que todos los indicadores sociales de ese sector muestran mejoras.
De nueva cuenta, lo mismo se observa en la mayoría de los países. Pero lo que llama la atención del caso mexicano es la magnitud de la brecha en productividad laboral del sector agropecuario con relación al promedio de la economía: el valor agregado por trabajador alcanza sólo una quinta parte del promedio. En Estados Unidos, por ejemplo, alcanza casi el 60% del nivel promedio para toda la economía
viernes, marzo 26, 2004
Desigualdad en la blogósfera
Por casualidad, hoy me topé con este sitio que muestra el tráfico promedio diario (visitas) a una muestra de blogs (la mayoría estadounidenses). Los datos son impactantes: el 5% del universo de blogs que cuentan con mayor tráfico reciben el 76% de todas las visitas. El siguiente 5% en orden de importancia recibe otro 8%. El caso es que el 25% de los blogs más visitados representa más del 93% del tráfico total. El 25% menos visitado abarca el 0.4% de las visitas.
Esa concentración también se observa en otros contextos: comercio internacional, distribución del ingreso, salarios, etc. Cualquiera que haya tomado un curso básico de estadística apreciará que es una distribución muy diferente a la socorrida "normal" (de hecho, el 89% de los blogs tiene un tráfico menor al promedio).
No tiene mucho caso que yo explique esto cuando Clay Shirky lo hace tan bien.
Esa concentración también se observa en otros contextos: comercio internacional, distribución del ingreso, salarios, etc. Cualquiera que haya tomado un curso básico de estadística apreciará que es una distribución muy diferente a la socorrida "normal" (de hecho, el 89% de los blogs tiene un tráfico menor al promedio).
No tiene mucho caso que yo explique esto cuando Clay Shirky lo hace tan bien.
jueves, marzo 25, 2004
El día de campo de Greenspan
Algo que admiro mucho de Alan Greenspan es que en todos sus discursos aprendo algo nuevo. Hoy habló sobre la agricultura (el texto está aquí).
¿Un banquero central hablando de cerdos y trigo? Sí, y no en vano. Me explico.
Por lo general, asociamos al campo con atrazo, letargo, subsidios, guerras comerciales y enfermedades exóticas. No que estos puntos carezcan de importancia o interés, pero la tendencia más importante en este sector es, como bien lo señala Greenspan, el avance tecnológico. Uno de los grandes aciertos de Greenspan es que reconoció, desde muy temprano, que el rápido avance en la tecnología está teniendo un impacto cada vez mayor en materia de productividad. Gracias a eso, fue muy agresivo para bajar tasas, ya que se dio cuenta que la brecha entre la producción potencial y la real se ampliaba de forma alarmante.
Regresando al tema, en su discurso ofrece algunos ejemplos dramáticos de los avances en la producción agropecuaria:
"The end of the era of cheap land created incentives for intensive cultivation. Partly as a consequence, great waves of innovation and invention swept across American agriculture beginning just before World War II. Discoveries in the use of chemicals helped improve plant nutrition and pest control, and the introduction of new crop varieties, such as hybrid corn, boosted yield potential enormously. The average yield per acre of corn, for example, which was about twenty-five bushels in 1940, increased to more than 100 bushels per acre by the latter 1970s, and this past year, to more than 140 bushels per acre."
"The gains in productivity have not been limited to crops--livestock productivity has also increased. On average over the past few years, the nation has a smaller cattle herd than it did three decades ago, but beef production has risen more than 20 percent. The dairy herd is about three-fourths the size that it was in the late 1960s, but the output of milk has increased more than one-third. In the poultry business, the flock of hens has changed little, on net, but the poundage of broilers delivered to retail has risen spectacularly. Pork production in 2003 was up about 50 percent from three decades ago, even though the inventory of hogs and pigs on the nation's farms was up only slightly."
"Indeed, over the past half-century, agricultural productivity rose at an annual rate of 5 percent, more than twice the rate for nonfarm business firms."
Sí, créanlo, la agricultura es uno de los sectores más dinámicos en términos de productividad. Claro, no llama la atención porque la demanda de alimentos crece a un ritmo bastante lento en los países de ingreso medio en adelante, lo cual limita la producción agrícola (en ese sentido, la productividad se refleja en alimentos más baratos y en una participación cada vez menor de la agricultura en el PIB).
Cabe destacar que este fenómeno opera en todo el mundo. Entre 1970 y el 2000, la producción real por trabajador en el sector agropecuario aumentó a un ritmo casi tres veces mayor --que la productividad de la economía mexicana en su conjunto (2% anual real contra 0.7% anual real).
P.D. En los próximos días voy a publicar más sobre este tema.
¿Un banquero central hablando de cerdos y trigo? Sí, y no en vano. Me explico.
Por lo general, asociamos al campo con atrazo, letargo, subsidios, guerras comerciales y enfermedades exóticas. No que estos puntos carezcan de importancia o interés, pero la tendencia más importante en este sector es, como bien lo señala Greenspan, el avance tecnológico. Uno de los grandes aciertos de Greenspan es que reconoció, desde muy temprano, que el rápido avance en la tecnología está teniendo un impacto cada vez mayor en materia de productividad. Gracias a eso, fue muy agresivo para bajar tasas, ya que se dio cuenta que la brecha entre la producción potencial y la real se ampliaba de forma alarmante.
Regresando al tema, en su discurso ofrece algunos ejemplos dramáticos de los avances en la producción agropecuaria:
"The end of the era of cheap land created incentives for intensive cultivation. Partly as a consequence, great waves of innovation and invention swept across American agriculture beginning just before World War II. Discoveries in the use of chemicals helped improve plant nutrition and pest control, and the introduction of new crop varieties, such as hybrid corn, boosted yield potential enormously. The average yield per acre of corn, for example, which was about twenty-five bushels in 1940, increased to more than 100 bushels per acre by the latter 1970s, and this past year, to more than 140 bushels per acre."
"The gains in productivity have not been limited to crops--livestock productivity has also increased. On average over the past few years, the nation has a smaller cattle herd than it did three decades ago, but beef production has risen more than 20 percent. The dairy herd is about three-fourths the size that it was in the late 1960s, but the output of milk has increased more than one-third. In the poultry business, the flock of hens has changed little, on net, but the poundage of broilers delivered to retail has risen spectacularly. Pork production in 2003 was up about 50 percent from three decades ago, even though the inventory of hogs and pigs on the nation's farms was up only slightly."
"Indeed, over the past half-century, agricultural productivity rose at an annual rate of 5 percent, more than twice the rate for nonfarm business firms."
Sí, créanlo, la agricultura es uno de los sectores más dinámicos en términos de productividad. Claro, no llama la atención porque la demanda de alimentos crece a un ritmo bastante lento en los países de ingreso medio en adelante, lo cual limita la producción agrícola (en ese sentido, la productividad se refleja en alimentos más baratos y en una participación cada vez menor de la agricultura en el PIB).
Cabe destacar que este fenómeno opera en todo el mundo. Entre 1970 y el 2000, la producción real por trabajador en el sector agropecuario aumentó a un ritmo casi tres veces mayor --que la productividad de la economía mexicana en su conjunto (2% anual real contra 0.7% anual real).
P.D. En los próximos días voy a publicar más sobre este tema.
The Idea Shop
Es un blog que busca "aterrizar" la economía para el público en general. Muy buen contenido y muy diverso. No se pierdan.
¿Qué tan exitosa es La Pasión de Gibson?
Sin duda, muy exitosa: acumula ingresos en taquilla de más de 300 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Si tomamos en cuenta que su producción costó sólo unos 30 millones de dólares y su presupuesto de mercadeo otros 20 millones, el Sr. Gibson es considerablemente más rico de lo que por sí era.
No obstante, todavía está lejos de los niveles alcanzados por Ben-Hur, la épica pseudo-bíblica donde Charles Heston es la estrella principal. En 1959/60 alcanzó una taquilla en Estados Unidos de 74 millones de dólares. Pero si ajustamos ese número por la inflación general (también se pueden emplear los precios de los boletos de cine, con resultados similares), resulta que en realidad su ingreso fue de unos 476 millones de dólares (los datos de inflación en Estados Unidos se pueden obtener aquí).
Para los interesados: hace unos meses escribí sobre las películas más taquilleras de todos los tiempos, ajustando los resultados por inflación, con resultados sorprendentes.
No obstante, todavía está lejos de los niveles alcanzados por Ben-Hur, la épica pseudo-bíblica donde Charles Heston es la estrella principal. En 1959/60 alcanzó una taquilla en Estados Unidos de 74 millones de dólares. Pero si ajustamos ese número por la inflación general (también se pueden emplear los precios de los boletos de cine, con resultados similares), resulta que en realidad su ingreso fue de unos 476 millones de dólares (los datos de inflación en Estados Unidos se pueden obtener aquí).
Para los interesados: hace unos meses escribí sobre las películas más taquilleras de todos los tiempos, ajustando los resultados por inflación, con resultados sorprendentes.
miércoles, marzo 24, 2004
¿Podría terminar China como América Latina?
Andy Xie, el incisivo economista que analiza a China para Morgan Stanley, escribe hoy sobre los retos que enfrenta la economía de ese país. Argumenta que para seguir creciendo, requiere llevar a cabo importantes cambios estructurales como reglas transparentes, facilitar la migración del campo a la ciudad y fomentar el consumo. Como siempre, es lectura obligada para quienes estén interesados en esa nación.
También vale la pena notar que compara a China con América Latina, encontrando en ese último caso una sobria advertencia del destino que podría enfrentar la nación asiática. Estos dos párrafos son clave:
"Sustainability is, therefore, the most important concern in China’s economic development strategy. The world is littered with examples of countries that experienced decades of rapid economic growth, followed by economic stagnation or even decline. Argentina, Brazil, and Southeast Asia are the most prominent examples. These economies have much more resources than China has and have better market access. Why did they fail?
The most important reason is that these economies did not create robust systems to support their economic development. They continued to depend on extensive government intervention to manage their economies. This dependence on executive action for economic growth tended to create incentives for political corruption to gain economic advantages. This eventually led to social corruption, i.e., people stopped believing in the future and tried to obtain personal gains with no apparent scruples. Such economies became more and more wasteful over time and had to borrow money to sustain living standards. When foreign lenders saw through their problems and stopped lending, these economies collapsed."
Ni qué decir. Es un resumen magistral.
También vale la pena notar que compara a China con América Latina, encontrando en ese último caso una sobria advertencia del destino que podría enfrentar la nación asiática. Estos dos párrafos son clave:
"Sustainability is, therefore, the most important concern in China’s economic development strategy. The world is littered with examples of countries that experienced decades of rapid economic growth, followed by economic stagnation or even decline. Argentina, Brazil, and Southeast Asia are the most prominent examples. These economies have much more resources than China has and have better market access. Why did they fail?
The most important reason is that these economies did not create robust systems to support their economic development. They continued to depend on extensive government intervention to manage their economies. This dependence on executive action for economic growth tended to create incentives for political corruption to gain economic advantages. This eventually led to social corruption, i.e., people stopped believing in the future and tried to obtain personal gains with no apparent scruples. Such economies became more and more wasteful over time and had to borrow money to sustain living standards. When foreign lenders saw through their problems and stopped lending, these economies collapsed."
Ni qué decir. Es un resumen magistral.
La desigualdad del ingreso y el racismo
Tyler Cowen presenta un resumen y análisis de un libro de dos importantes académicos que busca explicar por qué el nivel de gasto gubernamental es 50% mayor (en términos relativos) en Europa comparado con Estados Unidos (45% contra 30% del PIB). Estas diferencias reflejan en buena medida el alcance del estado de bienestar en esos países. Como es lógico, hay muchos factores involucrados. Pero hay uno que destaca en particular: la raza. Esta cita de un comentario de Robert Tagorda lo resume bien:
"The reason, argue the authors, is that "race matters", and they marshal statistical evidence, much of it from opinion surveys, to back this up. People are likely to support welfare if they live close to recipients of their own race; but are antipathetic if they live near recipients from another race. The divergent attitudes of Europeans and Americans to the poor are underwritten by the fact that the poor in Europe tend to be ethnically the same as most other folk. In America, their skin is often a different colour. " [Emphasis added by Tagorda.]
Al igual que Cowen, me suena como resultado razonable, sobre todo porque también ayuda a explicar la brutal desigualdad que prevalece en América Latina. Salvo una que otra excepción (como Argentina y Uruguay) en toda la región hay una gran diferencia entre la conformación étnico-racial de la élite que detenta el poder político y económico y la gran mayoría de la población. Es un tema tabú (en la región no hay discusiones francas sobre el racismo), pero no por eso es menos real.
En parte, esto puede explicar por qué el nivel de gasto estatal es bajo en AL en general y por qué está tan sesgado para beneficiar a las clases medias y altas, perpetuando la desigualdad. Esos grupos no están interesados en elevar el gasto (y pagar más impuestos) si dichos recursos se destinan a otro grupo diferente a ellos.
Claro, esto es una gran simplificación, pero sin duda tiene validez. En ese sentido, creo que AL no logrará avanzar al menos que se reconozca con toda franqueza el problema del racismo en la región.
P.D. Un buen lugar para empezar es la televisión. Por lo menos en México, pareciera que Hitler hubiera ganado la guerra: no aparece un rostro con tez morena ni por equivocación (salvo en los anuncios de obras del gobierno o de caridades que solicitan fondos). Es una verguenza.
"The reason, argue the authors, is that "race matters", and they marshal statistical evidence, much of it from opinion surveys, to back this up. People are likely to support welfare if they live close to recipients of their own race; but are antipathetic if they live near recipients from another race. The divergent attitudes of Europeans and Americans to the poor are underwritten by the fact that the poor in Europe tend to be ethnically the same as most other folk. In America, their skin is often a different colour. " [Emphasis added by Tagorda.]
Al igual que Cowen, me suena como resultado razonable, sobre todo porque también ayuda a explicar la brutal desigualdad que prevalece en América Latina. Salvo una que otra excepción (como Argentina y Uruguay) en toda la región hay una gran diferencia entre la conformación étnico-racial de la élite que detenta el poder político y económico y la gran mayoría de la población. Es un tema tabú (en la región no hay discusiones francas sobre el racismo), pero no por eso es menos real.
En parte, esto puede explicar por qué el nivel de gasto estatal es bajo en AL en general y por qué está tan sesgado para beneficiar a las clases medias y altas, perpetuando la desigualdad. Esos grupos no están interesados en elevar el gasto (y pagar más impuestos) si dichos recursos se destinan a otro grupo diferente a ellos.
Claro, esto es una gran simplificación, pero sin duda tiene validez. En ese sentido, creo que AL no logrará avanzar al menos que se reconozca con toda franqueza el problema del racismo en la región.
P.D. Un buen lugar para empezar es la televisión. Por lo menos en México, pareciera que Hitler hubiera ganado la guerra: no aparece un rostro con tez morena ni por equivocación (salvo en los anuncios de obras del gobierno o de caridades que solicitan fondos). Es una verguenza.
La unión de democracias
Hace unos días escribí que la única forma de combatir exitósamente al terrorismo islámico y amenazas similares es mediante la unión de las democracias. Juntas pueden presionar a los regímenes dictatoriales --que son la fuente de casi todas las amenazas globales--de forma mucho más eficaz. Pues tengo la buena noticia que ya hay una iniciativa que busca precisamente eso. Enhorabuena.
Sudán
Una de las fuentes que alimenta al terrorismo islámico es la percepción en países con esa persuasión religiosa que son "victimizados" por Occidente sin otro motivo que su propia fe. En buena medida esto es falso, pero sabemos bien que la percepción y la realidad pueden ser radicalmente diferentes. Por eso es muy importante que todo Occidente le recuerde al mundo islámico que sus manos están mucho más manchadas de sangre. Lo que el gobierno musulmán de Sudán está haciendo a su población negra, que en muchos casos es cristiana o animista, sólo puede ser calificado como genocidio. Estamos hablando de cientos de millones de personas, que rebasa por varias órdenes de magnitud la lista de víctimas de todos los conflictos de Medio Oriente durante las últimas décadas. Esta columna del NY Times describe lo que sucede ahí.
martes, marzo 23, 2004
El mejor negocio en México
Al abrir mi buzón de correo electrónico, recibí un boletín emitido por el organismo que regula el sistema de pensiones para los trabajadores del sector privado que afirma que:
"En términos globales, a lo largo de los casi siete años de operación de las Afores (nota: las empresas que manejan los fondos), los intereses que el sistema ha otorgado a los trabajadores por la administración de sus recursos ascienden aproximadamente a 150,000 millones de pesos al cierre de diciembre del 2003. De estos, más de 80,000 millones son intereses reales, es decir, por arriba de los efectos de la inflación".
Por supuesto, nuestras autoridades, que supuestamente velan por el interés de los trabajadores, no mencionan que en ese lapso las comisiones cobradas por las Afores suman más de 50,000 millones de pesos. Es decir, más de la mitad de los intereses reales se destinaron al pago de comisiones. En mi pueblo, a eso le llamamos un robo en despoblado.
No es una acusación sin sustento. Sé por diversas fuentes que --tal como sucede con demasiada frecuencia en este país--las Afore están coludidas (forman un cartel) para mantener sus comisiones en un nivel artificialmente alto. Si no fuera así, ¿cómo es posible que cuenten con un margen de utilidad neta (sí, después de impuestos) de 33%? Sólo el narcotráfico y los monopolios tienen esa clase de resultados. No hay que olvidar que lo único que hacen las Afore es mantener los registros de las cuentas e invertir el dinero predominantemente en deuda del gobierno. Lo mismo hacen los fondos de inversión y créanme que no ganan esa clase de dinero.
Es un abuso que todos pagaremos: los trabajadores recibirán una pensión menor y el estado tendrá que aportar más para que alcancen la pensión mínima.
"En términos globales, a lo largo de los casi siete años de operación de las Afores (nota: las empresas que manejan los fondos), los intereses que el sistema ha otorgado a los trabajadores por la administración de sus recursos ascienden aproximadamente a 150,000 millones de pesos al cierre de diciembre del 2003. De estos, más de 80,000 millones son intereses reales, es decir, por arriba de los efectos de la inflación".
Por supuesto, nuestras autoridades, que supuestamente velan por el interés de los trabajadores, no mencionan que en ese lapso las comisiones cobradas por las Afores suman más de 50,000 millones de pesos. Es decir, más de la mitad de los intereses reales se destinaron al pago de comisiones. En mi pueblo, a eso le llamamos un robo en despoblado.
No es una acusación sin sustento. Sé por diversas fuentes que --tal como sucede con demasiada frecuencia en este país--las Afore están coludidas (forman un cartel) para mantener sus comisiones en un nivel artificialmente alto. Si no fuera así, ¿cómo es posible que cuenten con un margen de utilidad neta (sí, después de impuestos) de 33%? Sólo el narcotráfico y los monopolios tienen esa clase de resultados. No hay que olvidar que lo único que hacen las Afore es mantener los registros de las cuentas e invertir el dinero predominantemente en deuda del gobierno. Lo mismo hacen los fondos de inversión y créanme que no ganan esa clase de dinero.
Es un abuso que todos pagaremos: los trabajadores recibirán una pensión menor y el estado tendrá que aportar más para que alcancen la pensión mínima.
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