miércoles, mayo 18, 2005

La economía está en chino

Ayer, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos amenazó, en un informe enviado al Congreso, con designar a China como un país que manipula su tipo de cambio con fines comerciales, a menos que en cuestión de meses liberalice su régimen de tipo de cambio.

En castellano, esto quiere decir que EUA quiere que China permita que su moneda se aprecie ante el dólar. De lo contrario, deja entender que las presiones proteccionistas para frenar a las importaciones chinas se desbordarán.

Este es un tema muy complejo y es posible que Estados Unidos esté jugando al aprendiz de brujo. No hay que olvidar que China y otras naciones asiáticas financian buena parte del déficit externo de ese país y una revaluación de esas monedas tendría un impacto incierto en este ámbito. Quizá ayude a corregir los desequilibrios de la economía mundial, pero también podría desestabilizar a los mercados financieros internacionales.

En todo caso, les recomiendo ampliamente la nota publicada hoy por Brad Setser, un experto en esta materia. Si quieren entender el panorama amplio de la economía global, no se pierdan este artículo de Bill Gross.

martes, mayo 17, 2005

El laberinto de la competitividad

Cada año, el Foro Económico Mundial publica un informe en donde ordena a los países según la competitividad de sus economías. Si miramos los resultados, en la práctica dicha lista parece una calca de otra en donde se ordenan los países según su ingreso por habitante. Lo cual nos lleva a los absurdos de la tautología: un país es rico porque es competitivo y viceversa.

El problema empieza con la definición misma de ese término o, para ser más preciso, los múltiples significados del mismo, como ilustra esta nota. Pero incluso si tomamos una definición específica, la competitividad tiene cierto sentido sólo en el ámbito de los negocios y no de los países, como bien explica John Kay en este artículo.

viernes, mayo 13, 2005

Los migrantes mexicanos

Aparte del hecho de que son muchos, sabemos relativamente poco sobre los migrantes mexicanos en Estados Unidos. A sus compatriotas les da cierta vergüenza que tantos paisanos emigren, mientras que los estadounidenses prefieren hacerse de la vista gorda ante la magnitud de la inmigración ilegal.

Afortunadamente, esta situación empieza a cambiar. Un buen ejemplo es el libro que el National Bureau of Economic Research (NBER) publicará sobre la migración mexicana, cuyos capítulos están disponibles aquí.

Revisé el capítulo escrito por George Borjas y Lawrence Katz, ambos investigadores de Harvard. De entrada, señalan hay mucho por entender sobre este tema. Por ejemplo, no es fácil entender por qué la migración de mexicanos a EUA fue muy baja entre 1920 y 1960 (incluso tomando en cuenta el programa bracero) o por qué cambió radicalmente el patrón geográfico del asentamiento de mexicanos la década pasada (en esencia, se dispersaron por todo el país en lugar de concentrarse en Texas y California como antes).

Al mismo tiempo, proporcionan un panorama bastante completo de la evolución de los migrantes mexicanos en el mercado laboral de EUA. Les paso algunos puntos interesantes, aunque algo deprimentes:

· El nivel educativo de los migrantes mexicanos ha mejorado en las últimas décadas, pero mucho menos de lo que mejoró el nivel de los trabajadores estadounidenses. Por tanto, el salario de los migrantes mexicanos ha caído en términos relativos comprado con el salario de los segundos.

· Los salarios relativos de los migrantes no mexicanos en EUA también empiezan siendo bajos, pero mejoran sustancialmente conforme pasa el tiempo hasta superar el nivel de los trabajadores nativos. Esto no aplica en el caso de los mexicanos.

· Los trabajadores de origen mexicano ya nacidos en EUA presentan mejoras en educación y salarios respecto a sus paisanos migrantes, pero siguen muy rezagados respecto a los trabajadores nativos no mexicanos.

miércoles, mayo 11, 2005

Derechos humanos y libre comercio

Para variar, diversos grupos de derechos humanos, incluyendo Human Rights Watch, están solicitando el rechazo del propuesto tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Centroamérica.

Eso me llena de tristeza. En general, apoyo y respeto el trabajo de estas organizaciones. Pero me queda claro que en ciertos ámbitos tenemos una visión muy diferente de los derechos humanos.

Para mí, los derechos son las normas fijas e incondicionales que definen al individuo frente al estado y son los principios que sirven de base para sustentar el marco legal del país. Por lo mismo, los derechos deben ser pocos, claros y obvios. Todos y cada uno de ellos debe tener la misma importancia. Por tanto, los limitaría al derecho a la vida, a la libertad de expresión, a la libertad de conciencia, a reunirse, a la libertad de movimiento, a la vida, la propiedad, a la justicia imparcial y similares.

Pero los activistas de derechos humanos, en línea con la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU (pueden consultarla aquí), utilizan una definición más amplia. Ésta incluye los llamados ?derechos económicos?, como el derecho a tener un trabajo, a la educación, a poder formar sindicatos, a contar con un salario que permita cubrir las necesidades básicas, a la seguridad social, etc.

Aquí entramos a un terreno mucho más pantanoso. Por ejemplo, ¿qué significa el derecho al trabajo? En mi experiencia, en este mundo toda persona no discapacitada puede conseguir trabajo si realmente lo desea y si está dispuesta a recibir una remuneración baja. En cuanto a los salarios, ¿cómo y quién determina su nivel mínimo? A final de cuentas, un cierto salario puede ser inadecuado para un jefe de familia en Nueva York, pero puede ser más que suficiente para un joven soltero en un pueblo.

Para mi es claro que principios de este tipo, aunque suenen loables, no pueden definir al individuo frente al estado ni servir como base para el marco legal de un país. Claramente son inferiores a los derechos básicos en términos de importancia, aunque nada impide que, a disposición del legislativo, existan disposiciones legales relacionadas a ellos.

Regresando al caso del tratado de libre comercio, por lo menos en el caso de HRW, la objeción es que no incluye mecanismos suficientemente fuertes para garantizar los derechos de los trabajadores centroamericanos. Claro, no especifica claramente cuáles son las terribles deficiencias de los derechos laborales en esos países o por qué rechazar el TLC ayudaría a mejorar la condición de los trabajadores centroamericanos. Además, estamos hablando de países democráticos (muy imperfectos, pero democráticos a final de cuentas) y no de dictaduras en donde los trabajadores no tienen voz alguna, por lo cual este tipo de injerencia no viene al caso.

Yo soy el primero en afirmar que el libre comercio no es una panacea. Pero a largo plazo es una condición clave para el crecimiento sostenido de la productividad y los ingresos y, por ende, para combatir la pobreza. Los activistas de derechos humanos tristemente prefieren sacrificar la posibilidad de progresar en nombre de reforzar derechos dudosos que de por sí ya existen de alguna manera en los países en cuestión. Es una vergüenza.

Sin embargo, las objeciones de los activistas de derechos humanos pesan poco en este caso. Las verdaderas razones por las cuales es bastante probable que no sea aprobado el TLC entre EUA y Centroamérica son mucho más sórdidas y banales (este editorial las detallla).

Tiempos peligrosos en los mercados

En semanas recientes, los mercados financieros han presentado poca volatilidad. Pero esta apariencia de calma es engañosa: todo mundo está muy nervioso y en algún momento eso puede llevar a variaciones dramáticas.

¿Por qué afirmo esto? Ayer, los mercados reaccionaron negativamente a rumores sobre posibles problemas en un fondo de cobertura (hedge fund) grande relacionados con las noticias recientessobre General Motors (ver nota previa). Hoy, una traducción imprecisa de una nota publicada en un periódico chino sobre la política cambiaria de ese país generó fuertes reacciones en los mercados cambiarios antes de que se aclarara su verdadero significado.

Bajo advertencia no hay engaño: hay que ser cautelosos en estos tiempos inciertos.

viernes, mayo 06, 2005

GM y Ford se hunden

Una disculpa. Ni pude terminar la nota pasada por lo mal que me sentía. Una bronquitis bastante severa, pero ya voy mejor.

Paso un par de días fuera de línea y....me entero que Standard & Poor's bajó la calificación de la deuda de GM y Ford por debajo del nivel de grado de inversión (de BBB a BB). Vaya, nada nuevo: la deuda de ambas empresas ya cotizaba en niveles consistentes con la nueva calificación. Pero de cualquier forma confirma que están en un hoyo muy profundo.

Pero lo que más me intriga fue el anuncio de que Kirk Kerkorian, un folclórico mulmillonaio, ofreció adquirir el 5% de las acciones de GM a un precio de 31 dólares por acción, un premio superior al 10% respecto al cierre de la acción del día previo. La calve aquí es que Kerkorian fue por mucho tiempo uno de los mayores accionistas de Chrysler y fue una voz activa en el manejo de la empresa. Esto augura que usará su posición en GM (que será de casi 9%, ya previamente contaba con una participación de 4%) para buscar cambios. Aquí hay dos grandes posibilidades: una reestructuración total de la empresa, empezando por un cambio de la gerencia actual, y una esición de la división automotriz y la financiera.

miércoles, mayo 04, 2005

Regreso a la profecía de La Boveda

Hace un año, en este espacio pronostiqué que las grandes empresas automotrices de Estados Unidos --General Motors y Ford--pronto enfrentarían grandes problemas porque:
1) el alza en el costo de la energía reduciría la demanda de sus camionetas deportivas, el único segmento que dominaban y que generaba ganancias; y

2) el alza en las tasas de interés probablemente reduciría las ganancias de sus filiales financieras, que de hecho son las que subsidian las pérdidas en las operaciones automotrices.

Pues bien, todo parece que en esta ocasión mi puntería fue muy buena. En efecto, las ventas de las camionetas de GM y Ford se están desplomando y ambas empresas están perdiendo dinero.

jueves, abril 28, 2005

Salinas Pliego escupe pa'rriba (otra vez)

Ayer, Ricardo Salinas Pliego, el accionista controlador de TV Azteca (la segunda cadena de México) y niño malo del mundo empresarial mexicano, acusó a funcionarios de la Secretaría de Hacienda (SHCP) de amenazar a dicha televisora para evitar la transmisión de un reportaje sobre las irregularidades del rescate bancario en los años noventa.

No ví dicho reportaje, pero todo apunta a que simplemente se repitieron las acusaciones que llevan años en el aire (las mismas que Andrés Manuel López Obrador repite incesamentemnte, que no implica que sean falsas). En ese sentido, es ilógico que la SHCP haya buscado suprimir el programa. Además, su titular, Francisco Gil, sólo tuvo un papel muy secundario en el rescate bancario de la década pasada.

Lógicamente, la SHCP negó las acusaciones y reviró que Salinas Pliego y sus secuaciones tenían mucha cola que pisar por el caso Unefon (ver aquí mi opinión sobre el mismo), además de acusarlos de entorpecer las investigaciones correpondientes. Cabe notar que no es la primera vez que Salinas Pliego utiliza a TV Azteca para promover sus intereses políticos.

El consenso, que comparto, afirma que las acusaciones de Salinas Pliego son un medio de presión para que las autoridades mexicanas no lo sancionen por el caso Unefon. Por lo visto, y con toda justicia, falló. Hoy mismo las autoridades presentaron cargos formales de abuso de información privilegiada contra él y sus colaboradores. Además, todavía le falta enfrentar a la justicia estadounidense (cuyo caso contra Salinas Pliego se resume aquí).

Salinas Pliego es todo un misterio. Sin duda, es un hombre de negocios con mucho talento: Elektra, otra empresa suya, ha tenido un enorme desarrollo bajo su tutela e incluso TV Azteca es un buen negocio. Pero tiene tendencias autodestructivas inexplicables.

Para financiar a Unefón, su empresa de telecomunicaciones, forzó a los accionistas de TV Azteca a hacer aportaciones. En el caso actual, aprovechó información privilegiada para hacer una enorme ganancia en la compra y venta de la deuda de Unefon sin dar aviso a los accionistas de TV Azteca (que tienen la mitad de esa empresa) y de Unefon. A la larga, estas torpezas le costarán muy caro: simplemente, las acciones de las empresas que controla cotizarán a un precio menor del que tendrían si Salinas Pliego tuviera una buena reputación. Por lo pronto, hoy las acciones de TV Azteca cayeron casi 4%.

Además, cuando te agarran con las manos en la masa, no tiene mucho sentido declarar la inocencia y atacar a los acusadores, tal como ha hecho Salinas. Más bien, lo sensato es negociar. Vaya tipo.

miércoles, abril 27, 2005

Rockonomía

Alan Krueger y Marie Connelly, dos economistas de la Universidad de Princeton, acaban de publicar un extenso estudio sobre el análisis económico de la industria de la música pop (en corto, ?rockonomía?). De entrada, cabe advertir que no es una lectura muy amena, pero sí es relativamente accesible incluso para quienes tienen conocimientos básicos de economía (para los demás, hay mucha información interesante).

Este trabajo presenta muchos puntos interesantes. Por ejemplo, los autores señalan que es probable que la caída global en las ventas de discos sean la causa de la fuerte alza en el precio de los boletos de los conciertos de rock en los últimos años. Al parecer, los artistas buscan compensar la baja en la primera fuente de ingresos con un aumento en la segunda.

Lo que más me sorprendió es la enorme complejidad de la industria de la música. Literalmente, hay decenas de miles de proveedores, millones de productos y miles de millones de consumidores. La relación entre los artistas, productores y distribuidores de música involucra contratos singulares para repartir riesgos y asignar incentivos. A todo esto hay que agregar el incierto impacto de la tecnología en cada una de las facetas del negocio.

Los autores muestran que en realidad conocemos poco a este negocio y lo entendemos menos, pese a su gran visibilidad e importancia. Por ejemplo, hasta ahora nadie ha podido demostrar con contundencia cuál es el verdadero impacto de las descargas gratuitas de canciones en redes P2P en las ventas de discos.

Sin duda, la rockonomía parece tener un futuro muy prometedor.

martes, abril 26, 2005

Señales cruzadas en los mercados

Una serie de informes negativos sobre la economía estadounidense en semanas recientes (empleo, ventas minoristas, inflación) se reflejaron en una reducción en las expectativas de crecimiento de ese país. Como era de esperarse, los índices de acciones cayeron (poco menos de 2% en abril) y las tasas de interés de largo plazo bajaron (de 4.6% a fines de marzo a 4.3% hoy día en el caso de los bonos del Tesoro de 10 años).

Pero algo raro sucede. Los precios de los productos primarios, que subieron 33% en los últimos 12 meses según el FMI, casi no se han movido en lo que va del mes. Esta es una señal de que la economía estadounidense (y la china por añadidura) se mantiene fuerte.

En otras palabras, ¿qué indicador es mejor para predecir la evolución de la actividad económica? Yo le apuesto a las tasas de interés, pero sólo el tiempo dirá. Por cierto, aquí hay una nota más detallada sobre este tema.

lunes, abril 25, 2005

Las finanzas de Hollywood

No se pierdan este artículo en Slate sobre cómo se financían las grandes producciones hollywoodenses. En este caso, la realidad es mucho más extraña que la ficción: basta señalar que tiene mucho que ver con el código fiscal alemán. Los europeos, que tanto se quejan de la perniciosa influencia del cine yanqui, aportan el dinero que lo hace posible. Vaya ironía.

viernes, abril 22, 2005

América Latina, la virtuosa

No es broma señores. En efecto, esta región abandonó sus mañas despilfarradoras para seguir el virtuoso camino del ahorro. Según el FMI, desde 2003 los países al sur del Río Bravo están gastando menos de lo que generan como ingreso. En dialecto macro, su cuenta corriente tiene un saldo positivo (es decir, ahorran más de lo que invierten).

Esto no tiene precedentes. Ni en años de grandes crisis como 1983 y 1995, cuando nadie en su sano juicio estaba dispuesto a prestarles un centavo.

Cabe notar que este sorprendente hecho no es resultado de alguna anomalía. En 2000, cinco de las siete economías principales de AL (México, Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Chile y Perú) presentaban déficits de cuenta corriente. Sólo Colombia y Venezuela tenían saldos positivos, mientras que México y Brasil, las dos economías más grandes, presentaban déficits de 3% y 4% del PIB respectivamente. El año pasado, sólo México y Colombia presentaron déficits (Perú quedó básicamente en cero), que fueron muy moderados (sólo 1% del PIB).

¿Qué explica esta transformación? Veamos las dos variables claves: inversión y ahorro. La inversión en la región bajó como porcentaje del PIB de 20.7% en 2000 a 19.8% en 2004, una caída moderada que no explica del todo el cambio. En realidad, el ahorro fue la clave: subió de 18% a 21% en este periodo.

Es interesante notar que este arranque de frugalidad se puede atribuir a las empresas y las personas físicas en su mayoría. Según el FMI, el saldo fiscal de los gobiernos de la región pasó de ?2.4% del PIB en 2000 a ?1.6% en 2004, una mejora que estimula en ahorro, pero no suficiente para explicar la magnitud del alza observada.

A primera vista, todo esto parece positivo. Un mayor nivel de ahorro permite reducir la aun elevada deuda externa de la región, que a su vez se refleja en menores tasas de interés, y evita los riesgos de tener que depender de los volátiles flujos de capital externo.

Sin embargo, lo que no está bien es el rezago en la inversión. América Latina necesita desesperadamente crecer más. En los últimos 25 años, sus economías han crecido en promedio sólo 2.5% anual en términos reales, un nivel que no permite elevar el ingreso por habitante e inferior al crecimiento de una economía madura como la de Estados Unidos. Para elevar esa tasa, se requiere una mayor inversión y medidas para lograr que la inversión existente sea más productiva.

Es insólito que ahora que hay capital disponible en abundancia, no hay voluntad para invertirlo. ¿Por qué?

No hay respuesta sencilla. La demografía seguramente tiene algo que ver: la caída en la natalidad y el todavía bajo número de ancianos implica que el hogar promedio tiene un mayor ingreso disponible, lo cual permite ahorrar incluso si los ingresos promedios siguen estancados.

El caso de las empresas, sobre todo las grandes, es más interesante. Al igual que sus contrapartes en los países ricos, las nuevas tecnologías han elevado su eficiencia, por lo cual pueden subir su producción sin invertir tanto como antes. Asimismo, muchas consideran que el surgimiento de China y el bajo grado de competitividad de la región (mala infraestructura, bajo nivel de educación, etc.) limita sus posibilidades de crecer vía exportaciones. Por tanto, sólo invierten para satisfacer a su mercado doméstico, el cual saben por experiencia que crece poco.

En México, esta situación se refleja de diversas maneras. Por un lado, muchas empresas están aumentando sus dividendos y la recompra de sus acciones, señales claras de que consideran que hay limitadas oportunidades de expansión. En algunos casos, utilizan las utilidades de sus operaciones nacionales para expandirse a escala internacional vía adquisiciones (Cemex, Telmex, América Móvil, Femsa, Bimbo, etc.).

La falta de inversión en AL es trágico. Pero no hay que olvidar que las empresas son entes racionales que reaccionan a su entorno. Si éste no es muy prometedor, van a invertir poco. Lo que claramente falta es que los gobiernos actúen para mejorarlo. Desafortunadamente, no hay muchas señales de que esto suceda.

miércoles, abril 20, 2005

Impuestos y justicia social

El semanario The Economist dedicó un largo artículo la semana pasada a las ventajas de los sistemas fiscales de tasa uniforme. Es una idea que me atraé, pero el análisis de esta revista tiene una enorme omisión.

En esencia, este sistema cobra la misma tasa al ingreso neto captado por todos los contribuyentes (empresas e invididuos). Actualmente, en la gran mayoría de los países se cobran múltiples tasas, las cuales aumentan conforme al ingreso. Cabe notar que incluso en los sistemas de tasa uniforme pueden existir variaciones: la tasa para los individuos no suele ser igual a la tasa aplicada a las empresas y, en general, no se gravan los ingresos hasta un cierto nivel mínimo.

El sistema de tasas uniformes ofrece varias ventajas: 1) reduce enormemente los costos de cobranza del gobierno; 2) minimiza los incentivos y las oportunidades para la evasión fiscal; 3) baja los costos de cumplimiento de los contribuyentes; y 4) impide que los legisladores interfieran en la asignación economica de recursos mediante distorsiones como exenciones fiscales para ciertas industrias/actividades.

¿Suena exótico? Pues varias naciones de Europa del Este ya instrumentaron sistemas de tasa uniforme y parece que están funcionando bien.

Claro, hay una objeción importante a los impuestos de tasa uniforme: van en contra de la justicia social. En otras palabras, los ricos deben pagar más y los pobres menos. La desventaja de estos sistemas de fiscalización "progresiva" es que imponen una gran complejidad a los códigos fiscales (elevando los costos asociados) y permiten la manipulación política de los mismos. The Economist argumenta que esto lleva a que a final de cuentas los ricos terminan pagando en muchos casos la misma proporción de su ingreso en impuestos que la clase media.

Resumiendo, hay argumentos muy poderosos a favor de los impuestos uniformes en términos de costos. Pero The Economist cometió un grave error: no se puede hablar de impuestos sin tocar el tema de cómo se gastan.

El sistema fiscal tiene dos caras: la recaudación de ingresos y la distribución del gasto. Bajo la óptica de la justicia social, es claro que las dos tienen la misma importancia. De nada sirve que los impuestos sean "progresivos" si el gasto es regresivo (los ricos reciben más que los pobres). El enorme problema que existe en todo el mundo es que nadie sabe que tan progresivo es el gasto de los gobiernos (en general). En lo personal, yo sospecho que es poco progresivo en el mundo industrializado y en países como México tiende a ser regresivo. Si alguien conoce estudios sobre este punto, por favor avísenme.

Tomando esto en cuenta, yo favorecería un sistema de tasa uniforme (con un ingreso mínimo exento) por el enorme ahorro que generaría para todos en términos de costos. Pero al mismo tiempo exigiría que todo el gasto gubernamental fuera evaluado en términos de justicia y equidad, de tal forma que se favorezca a los que menos tienen.

martes, abril 19, 2005

De la inflación a la deflación en menos de un mes

En marzo, los inversionistas temían un repunte en la inflación estadounidense derivado del alza abrupta en los precios del petróleo y otras materias, que a su vez era consecuencia del fuerte crecimiento en EUA y China. Como resultado, las tasas de interés de los bonos de 10 años del Tesoro subieron de 4% a 4.6%, algo que le pegó duro a sectores ligados a las tasas como el financiero y los valores emergentes.

Este mes, el panorama cambió radicalmente. Tras una serie de sorpresas negativas --sobre todo los reportes decepcionantes de empleo y ventas minoristas en EUA--ahora los inversionistas temen lo contrario: que el crecimiento económico en Estados Unidos se frenará. El resultado: las tasas de interés de largo plazo se desplomaron junto con las acciones.

Como decimos en mi pueblo, es un clásico bandazo. Posiblemente sea una tormenta en un vaso: a final de cuentas, los indicadores mensuales suelen ser muy volátiles. Pero tampoco hay que olvidar que la naturaleza del actual ciclo económico en EUA es frágil, ya que la expansión descansa en los hombros del heróico consumidor yanqui, el cual a redujo su tasa de ahorro a cero. Si no repunta el empleo y la inversión, tenemos problemas.

En fin. En esta nota elaboro un poco más este interesante tema.

jueves, abril 14, 2005

El rostro de la globalización

Para muchos, el único encuentro personal con la globalización es cuando observan el origen nacional de los productos que compran en las tiendas, ya que sólo los trabajadores en la industria manufactuera (siempre una minoría) sienten directamente el viento frío de la competencia internacional.

No soy profeta ni mucho menos, pero les puedo asegurar que en el futuro proximo muchos más sentirán que les pisan los talones. Esa es la conclusión que llegué tras visitar Elance Online, que es un mercado en donde las empresas pueden subastar pequeños proyectos para que los ejecuten pequeños contratistas, quienes presentan ofertas en términos de precios, tiempos, etc. Aunque predominan proyectos de software, hay de todo (contabilidad, editorial, etc.).

Si uno tiene cierta familiaridad con esta clase de trabajos, lo que uno vé ahí es impactante. Por ejemplo, una conocida es traductora, con larga y amplia experiencia. Un proyecto en Elance requiere una traducción del inglés al castellano. Le describí las características y ella me comentó que cobraría unos 3,000 dólares. Cabe notar que su trabajo es de la más alta calidad, por lo cual sus tarifas no son bajas, pero tampoco son particularmente altas. Pues resulta que las personas que pujan --uruguayos, argentinos, colombianos, ingleses, estadounidenses, etc.--para ganar el proyecto ofrecen en promedio unos 1,100 dólares.

Va sin decir que mi amiga quedó horrorizada.

Claro, es difícil evaluar los precios sin tomar en cuenta la calidad del trabajo, pero a primera vista varios de los contratistas parecen muy serios (en Elance uno puede ver cómo los compradores han evaluado trabajos previos de los contratistas).

En mi caso, revisé varios proyectos en el ramo editorial. Ahí no había tanta competencia extranjera, pero los precios también eran mucho menores comparado a lo que yo he visto en mi país. Una mirada superficial a los proyectos de tecnología muestra que muchas veces los proveedores de la India cobran 1/3 de lo que cotizan los estadounidenses.

Sin duda, en la medida en que se extiendan este tipo de prácticas, los profesionales independientes de los países ricos (e incluso de los no tan ricos) sentirán como se evapora su poder de negociación y se reducen sus ingresos. Ahora bien, hay que considerar los beneficios: para las empresas pequeñas y recién creadas, esto significa que tienen que pagar menos por los servicios no esenciales y tampoco requieren contratar personal para llevarlos a cabo, lo cual facilita su expansión y, por ende, la innovación. No obstante, estos beneficios se sentirán en el largo plazo y para muchos ese viaje será muy incómodo.