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lunes, agosto 20, 2007

El cuento del rescate

Primer acto. Especuladores irresponsables empujan al alza el valor de una clase de activos financieros más allá de lo que justifican factores fundamentales. Acto segundo. Ante señales de que esa clase de activos no cumplirá con las elevadas expectativas, hay un pánico en los mercados y sus precios se desploman. Tercer acto. La Reserva Federal llega como galante caballero a rescatar la doncella en peligro mediante un fuerte recorte a las tasas de interés. Todos felices. Nadie aprende nada y se repite el cuento.

Es un cuento familiar. Una infninidad de analistas han culpado a la Reserva Federal de fomentar las dos grandes burbujas especulativas estadounidenses de los últimos años: la de acciones tecnológicas en los años noventa y la de bienes raíces residenciales esta década. Cuando recortó su tasa de descuento este viernes, la Reserva Federal desató el rechazo de este grupo. Y no es gente menor. Uno de los mejores analistas fincieros que conozco, James Surowiecki, publicó hoy un ensayo donde condena esta medida como un nuevo "rescate". Este argumento sostiene que al rescatar a esos inversionistas, la lección queda sin aprender y estaremos condenados a repetirla.

¿Pero es la palabra adecuada? La verdad es que no. El fondo Long Term Capital quebró en 1998 y sus clientes perdieron mucho dinero. Lo mismo aplica a los inversionistas que adquirieron acciones punto com a finales de la década pasada; cabe notar que el índice Nasdaq sigue a la mitad del nivel máximo registrado en 2000. Lo mismo sucede ahora. Quienes adquirieron bonos respaldados por hipotecas chatarras van a perder mucho dinero, sin importar lo que haga o deje de hacer la Fed. Quizá este banco central pueda suavizar un poco el golpe, pero de que dolerá, dolerá.

Esto nos lleva otra vez al viejo debate sobre qué deben hacer los bancos centrales cuando hay evidencias de que se gesta una burbuja especulativa. Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal, opina que no deben intervenir (ver un ejemplo). Otros consideran que sí deben tomar los precios de los activos financieros en la formulación de la política monetaria (ver este estudio en PDF). Pero todos reconocen que ambas alternativas tienen riesgos importantes y no hay soluciones sencillas

Sin duda, es un debate vital, aunque no resuelto. En todo caso, lo que sí es claro es que los bancos centrales deben asegurar que los mercados financieros funcionen correctamente y que cualquier ajuste causado por el colapso de una burbuja sea ordenado. Bajo este criterio, no veo con malos ojos lo que está haciendo la Reserva Federal.

P.D. Este artículo resume muy bien el debate en torno a la intervención de los bancos centrales en los mercados.

viernes, agosto 17, 2007

La Reserva Federal y el eslabón más débil

A estas alturas todos ya se enteraron que la Reserva Federal estadounidense recortó la tasa que cobra para préstamos directos a bancos, conocida como la tasa de descuento (de 6.25% a 5.75%). Asimismo, emitió otro comunicado en donde cambió su perspectiva de riesgos, que pasó de enfatizar el peligro de mayor inflación al riesgo de mayor debilidad económica. En ese sentido, si bien dejó sin cambio su tasa de referencia (conocida como fondos federales, que es la tasa en préstamos entre bancos) en 5.25%, es mucho más probable que la baje en los próximos meses. (Un resumen en castellano aquí)

La interpretación de estas medidas requiere la trillada pero útil analogía del vaso medio vacío o medio lleno.

El vaso medio lleno: Al reducir el costo del financiamiento directo y apuntar a un recorte próximo en la tasa de referencia, la Reserva Federal busca calmar los ánimos. Los mercados ciertamente recibieron aplaudieron. Los bancos tendrán menos reticencia para prestar y las instituciones financieras que enfrentan pérdidas a corto plazo podrán obtener dinero para sobrellevar dificultades temporales. Al reducir el nivel general de temor, se evitan reacciones exageradas que pueden llevar a un círculo vicioso en donde la falta de disponibildiad de crédito puede llevar a la quiebra a deudores solventes, pero con necesidades de liquidez.

El vaso medio vacío: Estas medidas de la Reserva Federal confirman que hay serios problemas y no resuelven sus causas. En esencia, lo que más debe preocuparnos es que una institución --lo más probable es un fondo o banco--haya comprado muchos bonos hipotecarios de alto riesgo (que han visto reducido su valor) con dinero prestado. Si el hoyo resultante destruye su solvencia, entonces el problema se traslada a sus acreedores y de ahí en adelante. Todavía no sabemos si alguien tiene un boquete por debajo de la línea de flotación, pero el recorte de la Fed apunta a que hay muchos que piensan que sí habrá una quiebra importante con consecuencias impredecibles.

Ojo. Este argumento es particularmente válido en la medida en que muchos analistas han acusado a la Reserva Federal de fomentar comportamientos irresponsables de inversión al entrar al rescate de los mercados en tiempos difíciles (el llamado "put de Greenspan"). Por tanto, la Fed --muy conciente de esta crítica--en principio sólo actuaría si percibiera un peligro real.

¿Cuál de estas dos escenarios es el bueno? Sinceramente, no sé y creo que nadie realmente sabe (lo cual es parte del problema). Dudo que los episodios de nerviosismo en los mercados simplemente reflejen histeria sin fundamento, así que no me inclinaría por el primero. Es obvio que nos enteraremos de más quebrantos, pero no sabemos dónde aparecerán ni cuál será su magnitud. Quizá sea cierto que el riesgo está suficientemente dispersado y por tanto ninguna institución vea amenazada su existencia. Pero ante el grado de apalancamiento de muchas, es probable que en efecto alguien quiebre, pero es imposible saber si eso representará un riesgo sistémico. Por lo pronto, tendrán que pasar algunos meses antes de estar seguros que pasó la tormenta.