En términos de contradicciones enfurecedoras e hipocrecía que apesta, es una competencia muy cerrada. Claro, no es coincidencia que el sector agropecuario es el más politizado de todas las actividades económicas.
¿Por qué despotrico de esta manera? Porque cada tercer día uno observa encabezados como los siguientes uno junto al otro:
Aumentos de hasta 5 pesos al litro de leche
Ganaderos, en riesgo de quebrar
Otro ejemplo clásico:
Advierten que tortilla puede llegar a 15 pesos
Alertan de estallido social por el TLC
O sea, el precio del más se dispara, pero los pobres campesinos van a quebrar porque entrará maíz sin aranceles de Estados Unidos. Mi cabeza quiere explotar.
Para un economista, leer sobre el campo seguro produce la misma sensación que siente un cura al leer el Marqués de Sade.
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viernes, enero 11, 2008
jueves, octubre 11, 2007
Maíz: ¿Quienes ganan y quienes pierden?
Cómo cambian las cosas. Hace un par de años, en México se manifestaba mucha preocupación por la apertura del mercado del maíz nacional a las importaciones de menor costo de Estados Unidos, tal como contempla el TLC para 2008. Abundaban pronósticos de la ruina financiera de los campesinos, mayor pobreza, migración masiva del campo a la ciudad (o a EUA) e incluso advertencias de disturbios sociales. (Aquí hay un ejemplo)
Hoy, el panorama es diferente gracias a que los precios internacionales del maíz han subido como la espuma: 65% en los 24 meses a septiembre de este año. Ahora la preocupación es que el aumento en el principal ingrediente de las tortillas afecte la economía de los consumidores urbanos.
Cabe notar, sin embargo, que la distribución de ganancias y pérdidas por el alza en el precio del maíz es compleja. Sin duda, la población urbana sale perdiendo. Pero en el medio rural no todo es color de rosa. Por ejemplo, los trabajadores agrícolas sin tierra y los pequeños productores que no son autosuficientes son afectados negativamente (aunque una mayor rentabilidad general del sector puede llevar a más demanda de trabajo y mayores salarios). En cambio, los productores con tierra de riego y buen acceso a los mercados serán los grandes ganadores. Para entender más sobre el sector, recomiendo este artículo.
Ahora bien, no hay que perder de vista que los precios del maíz en México son aproximadamente el doble que el promedio en Estados Unidos (aunque cabe notar que el maíz amarillo que se siembra en EUA no es sustituto perfecto del maíz blanco mexicano). En ese sentido, la apertura del mercado en 2008 traerá una reducción importante en el precio para los consumidores mexicanos. Los productores perderán, pero por el alza reciente en los precios internacionales recibirán, en términos generales, un precio similar al que enfrentaban hace un par de años.
El gobierno mexicano debe considerarse sumamente afortunado. La combinación de precios internacionales altos con la apertura inminente a las importaciones es la mejor combinación posible. Los consumidores (la gran mayoría de la población e incluso un porcentaje significativo en el medio rural) saldrán beneficiados al mismo tiempo que el golpe para los productores será suavizado por los altos precios (y un alza en los subsidios).
Claro, estas circunstancias pueden cambiar. El campo mexicano requiere elevar su productividad para poder competir. Ojalá que el alza en la inversión pública planteada a partir de la reforma fiscal contemple medidas como extender la superficie de riesgo, ya que el acceso a la irrigación tiene un impacto enorme en la productividad (más o menos duplica la producción por hectárea).
Hoy, el panorama es diferente gracias a que los precios internacionales del maíz han subido como la espuma: 65% en los 24 meses a septiembre de este año. Ahora la preocupación es que el aumento en el principal ingrediente de las tortillas afecte la economía de los consumidores urbanos.
Cabe notar, sin embargo, que la distribución de ganancias y pérdidas por el alza en el precio del maíz es compleja. Sin duda, la población urbana sale perdiendo. Pero en el medio rural no todo es color de rosa. Por ejemplo, los trabajadores agrícolas sin tierra y los pequeños productores que no son autosuficientes son afectados negativamente (aunque una mayor rentabilidad general del sector puede llevar a más demanda de trabajo y mayores salarios). En cambio, los productores con tierra de riego y buen acceso a los mercados serán los grandes ganadores. Para entender más sobre el sector, recomiendo este artículo.
Ahora bien, no hay que perder de vista que los precios del maíz en México son aproximadamente el doble que el promedio en Estados Unidos (aunque cabe notar que el maíz amarillo que se siembra en EUA no es sustituto perfecto del maíz blanco mexicano). En ese sentido, la apertura del mercado en 2008 traerá una reducción importante en el precio para los consumidores mexicanos. Los productores perderán, pero por el alza reciente en los precios internacionales recibirán, en términos generales, un precio similar al que enfrentaban hace un par de años.
El gobierno mexicano debe considerarse sumamente afortunado. La combinación de precios internacionales altos con la apertura inminente a las importaciones es la mejor combinación posible. Los consumidores (la gran mayoría de la población e incluso un porcentaje significativo en el medio rural) saldrán beneficiados al mismo tiempo que el golpe para los productores será suavizado por los altos precios (y un alza en los subsidios).
Claro, estas circunstancias pueden cambiar. El campo mexicano requiere elevar su productividad para poder competir. Ojalá que el alza en la inversión pública planteada a partir de la reforma fiscal contemple medidas como extender la superficie de riesgo, ya que el acceso a la irrigación tiene un impacto enorme en la productividad (más o menos duplica la producción por hectárea).
sábado, agosto 25, 2007
¿Son los biocombustibles una alternativa viable?
Cualquier político que se respete está a favor de los biocombustibles. En todo el mundo hay subsidios, programas, proyectos, convenios, acuerdos y planes para promoverlos. Pero desde que inició esta moda nunca he visto un estimado en la prensa sobre su viabilidad económica. Es decir, cuánto cuesta producirlos y comercializarlos con relación al petróleo.
Pues bien, hoy encontré una respuesta. Vía Freakonomics, que a su vez cita un artículo en el Wall Street Journal que incluye unas estimaciones de Goldman Sachs sobre el costo de producción de biocombustible derivado de diversas fuentes vegetales. El costo por barril es:
1)Celulosa: $305
2)Trigo: $125
3)Canola:
4)Soya: $122
5)Betabel: $100
6)Maíz: $83
7)Caña de azúcar: $45
8)Jatropha: $43 (lean la nota de Freakonomics)
Esto quiere decir que la única industria de biocombustibles viable en este momento es la brasileña que emplea caña de azúcar. Claro, habría que medir el daño ambiental total del etanol contra el petróleo para hacer una comparación más certera, pero ciertamente son números interesantes.
Así que la próxima vez que escuches a un político promover biocombustibles, sabrás que en realidad lo que le interesa es otorgar subsidios agrícolas que después puede recuperar como contribuciones de campaña de granjeros agradecidos. El medio ambiente y la energía son lo de menos.
Pues bien, hoy encontré una respuesta. Vía Freakonomics, que a su vez cita un artículo en el Wall Street Journal que incluye unas estimaciones de Goldman Sachs sobre el costo de producción de biocombustible derivado de diversas fuentes vegetales. El costo por barril es:
1)Celulosa: $305
2)Trigo: $125
3)Canola:
4)Soya: $122
5)Betabel: $100
6)Maíz: $83
7)Caña de azúcar: $45
8)Jatropha: $43 (lean la nota de Freakonomics)
Esto quiere decir que la única industria de biocombustibles viable en este momento es la brasileña que emplea caña de azúcar. Claro, habría que medir el daño ambiental total del etanol contra el petróleo para hacer una comparación más certera, pero ciertamente son números interesantes.
Así que la próxima vez que escuches a un político promover biocombustibles, sabrás que en realidad lo que le interesa es otorgar subsidios agrícolas que después puede recuperar como contribuciones de campaña de granjeros agradecidos. El medio ambiente y la energía son lo de menos.
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agricultura,
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miércoles, agosto 01, 2007
Alarmismo malthusiano
No es ningún secreto que los precios de muchos alimentos han subido significativamente en los últimos años. Según datos del FMI, en los últimos 24 meses los precios primarios de productos alimenticios aumentaron 23% en dólares. Si bien influye el boom del etanol, otros factores como el alza en el precio de los energéticos (que impacta directamente a fertilizantes y otros químicos) y el clima también han tenido un impacto importante.
Como era de esperarse, ya empiezan a surgir voces alarmistas que hablan de una posible y catastrófica escasez de alimentos. Una de ellas es la de Niall Ferguson, un famoso profesor de historia de Harvard, que hoy publicó un artículo donde señala que la producción de alimentos dificilmente le seguirá paso a la población en los próximos años. Obviamente, destaca el alza en precios como una señal de que esto ya empieza a sentirse.
¿Dónde empezar con sus idioteces? Dice que la producción por habitante de granos a escala mundial está por debajo de su nivel de hace 20 años. No lo dudo. Pero eso es señal, en buena medida, de una creciente prosperidad: la gente come más carne y verduras. Según datos de la FAO, entre los periodos 1979-81 y 1999-2001 la producción mundial de cerales subió 32.5% contra el aumento de 45% en la población mundial. Pero en ese lapso la producción de carne creció 72% y la de frutas y verduras se elevó 92%.
Incluso sus observaciones sobre los precios no vienen al caso. El índice de precios de FMI está apenas hoy día 8% por arriba de su nivel en 1980 en términos nominales. Si asumimos una inflación mundial muy modesta, de 2% al año, eso implica que en términos reales los precios de los alimentos están 37% por debajo de su nivel hace 27 años.
En fin. El Sr. Ferguson es prueba viviente que tener "profesor de Harvard" en un título no garantiza un nivel mínimo de competencia (ver también Salinas, Carlos). Esto no quiere decir que hay que tomar como dado que siga creciendo la producción agrícola mundial; el cambio climático puede traer problemas y no estamos invirtiendo suficiente en investigación, particularmente en cultivos típicos de África. Pero ciertamente estamos a la altura del reto.
Como era de esperarse, ya empiezan a surgir voces alarmistas que hablan de una posible y catastrófica escasez de alimentos. Una de ellas es la de Niall Ferguson, un famoso profesor de historia de Harvard, que hoy publicó un artículo donde señala que la producción de alimentos dificilmente le seguirá paso a la población en los próximos años. Obviamente, destaca el alza en precios como una señal de que esto ya empieza a sentirse.
¿Dónde empezar con sus idioteces? Dice que la producción por habitante de granos a escala mundial está por debajo de su nivel de hace 20 años. No lo dudo. Pero eso es señal, en buena medida, de una creciente prosperidad: la gente come más carne y verduras. Según datos de la FAO, entre los periodos 1979-81 y 1999-2001 la producción mundial de cerales subió 32.5% contra el aumento de 45% en la población mundial. Pero en ese lapso la producción de carne creció 72% y la de frutas y verduras se elevó 92%.
Incluso sus observaciones sobre los precios no vienen al caso. El índice de precios de FMI está apenas hoy día 8% por arriba de su nivel en 1980 en términos nominales. Si asumimos una inflación mundial muy modesta, de 2% al año, eso implica que en términos reales los precios de los alimentos están 37% por debajo de su nivel hace 27 años.
En fin. El Sr. Ferguson es prueba viviente que tener "profesor de Harvard" en un título no garantiza un nivel mínimo de competencia (ver también Salinas, Carlos). Esto no quiere decir que hay que tomar como dado que siga creciendo la producción agrícola mundial; el cambio climático puede traer problemas y no estamos invirtiendo suficiente en investigación, particularmente en cultivos típicos de África. Pero ciertamente estamos a la altura del reto.
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