Hay pocos negocios tan aburridos como el cemento. Sin duda, por eso un hombre inquieto como Lorenzo Zambrano, el director general de Cemex, utiliza a esta empresa como plataforma para hacer cosas más divertidas.
Cemex controla algo así como dos terceras partes del mercado de cemento en México y gana márgenes de utilidad altísimos, como corresponde a un casi monopolio. En los noventa, Cemex emprendió una gran expansión, comprando empresas cementeras de Egipto a Tailandia, financiada a través de deuda. Hoy día, es la tercera cementera del mundo. Los riesgos que tomó para llegar a ese punto fueron muy altos.
Hay que reconocer que Cemex es una empresa bien manejada en sus operaciones, pero parte de su éxito se debe a una buena estrategia de imagen pública: Zambrano se vende como una especie de visionario que logró transformar a Cemex en una empresa super eficiente a través del uso de la tecnología, lo cual a su vez creó la lógica para su expansión global. Soy escéptico, ya que en los diferentes países donde opera no tiene márgenes particularmente altos y su alta rentabilidad en México obedece más a su poder de mercado que a su productividad.
No contento con sus logros, Cemex se ha convertido en una especie de hedge fund, haciendo uso intensivo de derivados. Para una empresa multinacional, emplear futuros, coberturas cambiarias y swaps tiene sentido como medio para reducir los riesgos cambiarios y de tasa de interés. Pero es claro que Cemex va más allá. El año pasado perdió 400 millones de dólares en esta clase de contratos. Por si fuera poco, también ha estado especulando con el precio de sus propias acciones.
Hoy trascendió que colocará 29 millones de acciones (ADR's) existentes en el mercado próximamente, los cuales estaban en manos de bancos con quienes tenía contratos de compra/venta a futuro (forwards). El precio de sus acciones bajó más de 4%, ya que estas acciones equivalen al 8% del total y al mercado le costarí algo de trabajo digerirlas.
La buena noticia es que al liquidar estos contratos está mandando una señal que piensa reformar su gusto por la especulación. Quizá dedicarse al cemento sea aburrido, pero seguramente se lo agradecerán los accionistas. Como muestra, comparemos a Cemex con Apasco, filial de la suiza Holcim que está básicamente limitada a México y que no hace uso de sofisticada ingeniería financiera. Un peso invertido en 1996 en acciones de Apasco hoy valdría 5.5 pesos, mientras que un peso invertido en acciones de Cemex se hubiera convertido en 3.6 pesos.
jueves, octubre 02, 2003
Un empujoncito a la reforma energética
Sin duda, es una buena noticia que por fin están iniciando negociaciones serias para cambiar el marco legal de este importante sector. Ayer la agencia calificadora Moody's puso su granito de arena para fomentar que nuestros legisladores por fin hagan algo....amenazando con reducir la calificación de PEMEX.
Actualmente, PEMEX tiene una calificación incluso mayor al gobierno mexicano (Baa1). En su comunicado, Moody's afirmó estudiará la posibilidad de reducir esta calificación ya que PEMEX tiene una creciente deuda y, al mismo tiempo, está planeando aumentar sus inversiones para frenar la caÃda en las reservas y mantener su nivel de producción. N me cabe duda: la advertencia de Moody's es un mensaje directo a los legisladores.
Este anuncio espantó a los mercados. La bolsa cayó 2% y el peso llegó a 11.2 por dólar (aunque es justo recordar que también el recorte a la meta de crecimiento de este año no ayudó). En realidad, lo que dijo Moody's no debe sorprender a nadie. Varios comentaristas (incluyendo Enrique Quintana de Reforma) han señalado reiteradamente que la paraestatal enfrenta una precaria situación financiera y que es necesario hacer algo al respecto.
Esto conduce a otro punto: sin reforma fiscal, no puede haber una verdadera reforma energética. Los hechos son claros: Pemex (y CFE, LFyC) necesita invertir muchos miles de millones de dólares sólo para evitar un deterioro en su nivel de producción y para otros fines, como elevar la producción de gas natural (urge). Hasta ahora, ha podido financiar parte de la inversión requerida a través de deuda, pero la advertencia de Moody's claramente muestra que a futuro esto ya no es una opción. En resumen, sólo puede obtener el dinero requerido pagando menos impuestos. Claro, la otra opción es permitir la inversión privada, pero en el caso del petróleo (a diferencia del sector eléctrico) nadie propone tocar la vaca sagrada.
Obviamente, el gobierno no puede autorizar eso en la medida en que PEMEX aporta el 30% de los ingresos federales. Por lo tanto, sólo una reforma fiscal que eleve los ingresos tributarios permitirá una modernización de este sector (la problemática del sector eléctrico es un tanto diferente y pronto publicaré algo al respecto).
Claro, lo más triste del caso es que quienes se oponen a la inversión privada en el sector energético, como el priÃsta Manuel Bartlett o prácticamente todos los perredistas, tampoco apoyan la reforma fiscal. No es noticia, pero claramente demuestra que son demagogos de primer orden.
Actualmente, PEMEX tiene una calificación incluso mayor al gobierno mexicano (Baa1). En su comunicado, Moody's afirmó estudiará la posibilidad de reducir esta calificación ya que PEMEX tiene una creciente deuda y, al mismo tiempo, está planeando aumentar sus inversiones para frenar la caÃda en las reservas y mantener su nivel de producción. N me cabe duda: la advertencia de Moody's es un mensaje directo a los legisladores.
Este anuncio espantó a los mercados. La bolsa cayó 2% y el peso llegó a 11.2 por dólar (aunque es justo recordar que también el recorte a la meta de crecimiento de este año no ayudó). En realidad, lo que dijo Moody's no debe sorprender a nadie. Varios comentaristas (incluyendo Enrique Quintana de Reforma) han señalado reiteradamente que la paraestatal enfrenta una precaria situación financiera y que es necesario hacer algo al respecto.
Esto conduce a otro punto: sin reforma fiscal, no puede haber una verdadera reforma energética. Los hechos son claros: Pemex (y CFE, LFyC) necesita invertir muchos miles de millones de dólares sólo para evitar un deterioro en su nivel de producción y para otros fines, como elevar la producción de gas natural (urge). Hasta ahora, ha podido financiar parte de la inversión requerida a través de deuda, pero la advertencia de Moody's claramente muestra que a futuro esto ya no es una opción. En resumen, sólo puede obtener el dinero requerido pagando menos impuestos. Claro, la otra opción es permitir la inversión privada, pero en el caso del petróleo (a diferencia del sector eléctrico) nadie propone tocar la vaca sagrada.
Obviamente, el gobierno no puede autorizar eso en la medida en que PEMEX aporta el 30% de los ingresos federales. Por lo tanto, sólo una reforma fiscal que eleve los ingresos tributarios permitirá una modernización de este sector (la problemática del sector eléctrico es un tanto diferente y pronto publicaré algo al respecto).
Claro, lo más triste del caso es que quienes se oponen a la inversión privada en el sector energético, como el priÃsta Manuel Bartlett o prácticamente todos los perredistas, tampoco apoyan la reforma fiscal. No es noticia, pero claramente demuestra que son demagogos de primer orden.
¿Altos precios del petróleo para rato?
Todo parece indicar que sí, aunque depende de qué tan rápido puede recuperarse la producción iraquí. El recorte de 900 mil barriles al dÃa decretado por la OPEP parece ser un tanto excesivo, pero claramente el cartel no quiere correr riesgos de otra caÃda. Si puede mantener la disciplina mostrada en los últimos cuatro años (ayudada por la suerte, como la caída en la producción venezolana), las perspectivas para los productores son favorables. A final de cuentas, los miembros de la OPEP controlan más de 2/3 partes de las reservas probadas.
En El Financiero publiqué una análisis muy completo del tema.
En El Financiero publiqué una análisis muy completo del tema.
¿Por qué hay tan poca publicidad en México?
De acuerdo a la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad, en México se gasta sólo el equivalente a 0.48% del PIB en publicidad, un nivel bajÃsimo a escala internacional (en Brasil, la cifra equivalente es 1.3% del PIB y 1% en Chile). Además, sólo 400 de 2 millones de empresas gastan en este rubro, de acuerdo a la información que salió hoy en diversos periódicos.
La AMAP no ofrece explicaciones convincentes sobre por qué se vende tan poca publicidad, fuera de culpar a la "incertidumbre". De mi parte, ofrezco algunas hipótesis:
1) Centralismo: Comparado a otros paÃses, en México los medios están fuertemente centralizados. Casi todo el contenido mediático se elabora en el D.F. y se distribuye a escala nacional. Esto es más notorio en la televisión y menos en el caso de los periódicos. En todo caso, para una empresa local, no tiene sentido comprar publicidad en los medios dominados por contenido nacional y cuenta con pocas alternativas locales.
2) Concentración: En televisión abierta, que se lleva buena parte de la tajada, Televisa tiene más del 70% del mercado, lo cual le da un poder de mercado que seguramente se refleja en altos precios. Por su parte, TV Azteca reserva una parte significativa de sus espacios a otras empresas de su dueño, Ricardo Salinas.
3) Falta de competencia: No serÃa una gran exageración afirmar que México tiene una economÃa oligopólica. Muchos segmentos del mercado están controlados por una o dos empresas (cerveza, cemento, pan, telecomunicaciones, transporte aéreo, etc. etc.). En otros casos (ej. Afores) hay arreglos anticompetitivos entre los participantes del mercado. Sin duda, la falta de competencia se refleja en menos necesidad de comprar publicidad.
Seguramente hay otras explicaciones, pero las hipótesis anteriores seguramente tienen algo de cierto. En todo caso, la falta de publicidad es un detalle no muy importante. Sin embargo, nos dice mucho sobre el tipo de economÃa que tenemos. La respuesta no es muy alentadora.
La AMAP no ofrece explicaciones convincentes sobre por qué se vende tan poca publicidad, fuera de culpar a la "incertidumbre". De mi parte, ofrezco algunas hipótesis:
1) Centralismo: Comparado a otros paÃses, en México los medios están fuertemente centralizados. Casi todo el contenido mediático se elabora en el D.F. y se distribuye a escala nacional. Esto es más notorio en la televisión y menos en el caso de los periódicos. En todo caso, para una empresa local, no tiene sentido comprar publicidad en los medios dominados por contenido nacional y cuenta con pocas alternativas locales.
2) Concentración: En televisión abierta, que se lleva buena parte de la tajada, Televisa tiene más del 70% del mercado, lo cual le da un poder de mercado que seguramente se refleja en altos precios. Por su parte, TV Azteca reserva una parte significativa de sus espacios a otras empresas de su dueño, Ricardo Salinas.
3) Falta de competencia: No serÃa una gran exageración afirmar que México tiene una economÃa oligopólica. Muchos segmentos del mercado están controlados por una o dos empresas (cerveza, cemento, pan, telecomunicaciones, transporte aéreo, etc. etc.). En otros casos (ej. Afores) hay arreglos anticompetitivos entre los participantes del mercado. Sin duda, la falta de competencia se refleja en menos necesidad de comprar publicidad.
Seguramente hay otras explicaciones, pero las hipótesis anteriores seguramente tienen algo de cierto. En todo caso, la falta de publicidad es un detalle no muy importante. Sin embargo, nos dice mucho sobre el tipo de economÃa que tenemos. La respuesta no es muy alentadora.
miércoles, octubre 01, 2003
Finanzas para principiantes
Nunca me hubiera imaginado encontrar un resumen accesible de la evolución de la teorÃa financiera (sólo desde el punto de vista del inversionista) en una revista como New Yorker. Pero ahà está y es un buen punto de referencia para quienes tienen interés en el tema pero no conocen mucho al respecto.
El escándalo en torno al New York Stock Exchange
Hace unos dÃas, el director del New York Stock Exchange, Richard Grasso, renunció después de que se dio a conocer que obtuvo un pago de 148 millones de dólares. Hay quienes lo defendieron, señalando que durante su periodo al mando logró que el mercado creciera en términos del volumen de operaciones (lo cual no es gran logro, ya que todas las principales bolsas del planeta pueden decir lo mismo). Pero los crÃticos señalan que ese monto fue totalmente desproporcionado a las ventas y utilidades del NYSE, que de hehco es una organización sin fines de lucro.
Este debate es interesante porque es el último capÃtulo en la saga de los directores corporativos inmensamente bien pagados, independientemente de sus logros. Es claro que hay un problema: los consejos de administración no cumplen bien su función de vigilancia y frecuentemente terminan como apologistas del equipo gerencial.
Pero este tema también llama la atención porque nos puede decir mucho sobre el sentido de justicia de una sociedad. Vale la pena leer lo que James Surowiecki escribió al respecto.
Este debate es interesante porque es el último capÃtulo en la saga de los directores corporativos inmensamente bien pagados, independientemente de sus logros. Es claro que hay un problema: los consejos de administración no cumplen bien su función de vigilancia y frecuentemente terminan como apologistas del equipo gerencial.
Pero este tema también llama la atención porque nos puede decir mucho sobre el sentido de justicia de una sociedad. Vale la pena leer lo que James Surowiecki escribió al respecto.
Industria automotriz: El choque
En la década pasada, la industria automotriz fue una de las grandes historias de éxito del paÃs. Entre 1994 y el 2000, la producción de autos aumentó 9.4% anual en promedio, o 72% en total, impulsada por las exportaciones. Pero entre ese último año y el 2002, bajó 6%. Pareciera que se trata de un bache temporal causado por el entorno económico.
Lamentablemente no es el caso. En el periodo enero-agosto, la producción cayó 15%, producto de una caÃda de 11% en las exportaciones y de 25% en la producción destinada al mercado interno. En realidad, la demanda sólo es parte del problema: las ventas totales en Estados Unidos bajaron 2% y en México 3% en este periodo.
Me parece que parte del problema es que estamos enganchados a los caballos equivocados: las empresas automotrices estadounidenses. Éstas abarcan casi el 70% de las exportaciones desde México y su participación de mercado en EUA está bajando de forma cada vez más acelerada (75% en 1993 a 60% este año). Sin duda, esto (junto con los problemas de VW en ese paÃs) explica una parte importante del mal desempeño de las exportaciones.
Al mismo tiempo, én el mercado mexicano esas empresas están sustituyendo vehÃculos producidos aquà por importados. Hoy dÃa, éstos representan más del 70% de las unidades que venden GM, Ford y Chrysler aquÃ. Curiosamente, la automotriz más "mexicana" en este sentido es Nissan, cuyas ventas domésticas son cubiertas en un 85% por vehÃculos que produce en el paÃs.
Esto parece indicar que lo que se produce aquà (autos grandes y camiones ligeros) no es lo que se vende internamente (autos pequeños).
Resumiendo: la mayorÃa de las exportaciones provienen de empresas en decadencia y la planta productiva interna no está orientada a los modelos que los mexicanos quieren comprar. Esto representa malas noticias en general, ya que esta industria abarca el 3% del PIB y emplea a casi medio millón de personas, por no hablar de su peso en las exportaciones totales (20% o más).
Lamentablemente no es el caso. En el periodo enero-agosto, la producción cayó 15%, producto de una caÃda de 11% en las exportaciones y de 25% en la producción destinada al mercado interno. En realidad, la demanda sólo es parte del problema: las ventas totales en Estados Unidos bajaron 2% y en México 3% en este periodo.
Me parece que parte del problema es que estamos enganchados a los caballos equivocados: las empresas automotrices estadounidenses. Éstas abarcan casi el 70% de las exportaciones desde México y su participación de mercado en EUA está bajando de forma cada vez más acelerada (75% en 1993 a 60% este año). Sin duda, esto (junto con los problemas de VW en ese paÃs) explica una parte importante del mal desempeño de las exportaciones.
Al mismo tiempo, én el mercado mexicano esas empresas están sustituyendo vehÃculos producidos aquà por importados. Hoy dÃa, éstos representan más del 70% de las unidades que venden GM, Ford y Chrysler aquÃ. Curiosamente, la automotriz más "mexicana" en este sentido es Nissan, cuyas ventas domésticas son cubiertas en un 85% por vehÃculos que produce en el paÃs.
Esto parece indicar que lo que se produce aquà (autos grandes y camiones ligeros) no es lo que se vende internamente (autos pequeños).
Resumiendo: la mayorÃa de las exportaciones provienen de empresas en decadencia y la planta productiva interna no está orientada a los modelos que los mexicanos quieren comprar. Esto representa malas noticias en general, ya que esta industria abarca el 3% del PIB y emplea a casi medio millón de personas, por no hablar de su peso en las exportaciones totales (20% o más).
martes, septiembre 30, 2003
La economÃa mundial en la cuerda floja....
Nunca me deja de asombrar cómo cierta información importante ronda en los márgenes durante meses hasta que repentinamente aparece como huracán en el radar de todos. Tal es el caso del dólar y de los desequilibrios en la economÃa estadounidense.
En los noventas, la economÃa de ese paÃs registró un crecimiento impresionante (casi 4% real anual en promedio). Todo mundo tenÃa la impresión que esto se debÃa fundamentalmente al alza en la inversión, producto de la euforia tecnológica de esa época. Sin embargo, resulta que lo que más creció fue el consumo. De esa forma, una parte creciente de la inversión fue financiada con capital extranjero, ya que los estadounidenses decidieron que si bien les encantaba adquirir equipo tecnológico con abandono, serÃan otros los que pagarÃan la cuenta. Incluso las mismas empresas, observando cómo el precio de sus acciones subÃa irracionalmente, decidieron apalancarse, tanto para financiar su expansión como recomprar masivamente sus propias acciones (elevando asà el valor de las opciones de sus directivos).
En otras palabras, el ahorro bajó y cada vez se tuvo que recurrir más a la inversión extranjera para financiar el milagro tecnológico y el consumo. Tras la caÃda de las valuaciones bursátiles, quedó claro que esto no era sostenible. Con una población que envejece y nuevos requerimientos de gasto por concepto de seguridad, los estadounidenses no podÃan seguir dándose una vida tan buena (consumiendo e invirtiendo mucho sin ahorrar), alentados por un patrimonio creciente (esto debido al alza de los bienes raÃces y los bonos, contrarrestando la caÃda de las acciones). Va sin decir que ese ajuste sigue sin darse. Algunos analistas, como Stephen Roach de Morgan Stanley, han argumentado eso durante años, señalando que tarde o temprano se iba a imponer la gravedad. El mismo gobierno estadounidense ha hecho todo lo posible para asegurar que los buenos tiempos continúen, elevando irresponsablemente el gasto.
Este juego podÃa seguir siempre y cuando los extranjeros siguieran financiando the american way. Tomando en cuenta el mal estado de las economÃas europeas y de Japón, financiar a los estadounidenses no sonaba tan mal. Pero todo tiene su lÃmite. Desde el año pasado, colapsó la inversión directa y la inversión en acciones, las más sensibles a la confianza. Los flujos --cada vez mayores-- se concentran en renta fija y, dentro de ella, cada vez más en instrumentos de corto plazo.
Si los estadounidenses no planean corregir sus desequilibrios, la única forma de hacerlo será a través de un ajuste externo. En otras palabras, el cese de flujos extranjeros, lo cual tendrá un impacto directo en el dólar. Uno no necesita ser un genio financiero para darse cuenta que una caÃda fuerte en la principal divisa del planeta puede, si es abrupta, tener importantes efectos desestabilizadores.
Regresando al punto original, estas ideas llevan en el aire muchos meses. Pero desde la junta del G-7, cuando las principales economÃas del planeta --incluyendo a Estados Unidos-respaldaron tácitamente una caÃda en el dólar, todo mundo está temblando.
Recomiendo mucho leer un artÃculo de Martin Wolf que aparece en el Financial Times (www.ft.com). Ofrece un resumen muy bueno de toda esta situación.
En los noventas, la economÃa de ese paÃs registró un crecimiento impresionante (casi 4% real anual en promedio). Todo mundo tenÃa la impresión que esto se debÃa fundamentalmente al alza en la inversión, producto de la euforia tecnológica de esa época. Sin embargo, resulta que lo que más creció fue el consumo. De esa forma, una parte creciente de la inversión fue financiada con capital extranjero, ya que los estadounidenses decidieron que si bien les encantaba adquirir equipo tecnológico con abandono, serÃan otros los que pagarÃan la cuenta. Incluso las mismas empresas, observando cómo el precio de sus acciones subÃa irracionalmente, decidieron apalancarse, tanto para financiar su expansión como recomprar masivamente sus propias acciones (elevando asà el valor de las opciones de sus directivos).
En otras palabras, el ahorro bajó y cada vez se tuvo que recurrir más a la inversión extranjera para financiar el milagro tecnológico y el consumo. Tras la caÃda de las valuaciones bursátiles, quedó claro que esto no era sostenible. Con una población que envejece y nuevos requerimientos de gasto por concepto de seguridad, los estadounidenses no podÃan seguir dándose una vida tan buena (consumiendo e invirtiendo mucho sin ahorrar), alentados por un patrimonio creciente (esto debido al alza de los bienes raÃces y los bonos, contrarrestando la caÃda de las acciones). Va sin decir que ese ajuste sigue sin darse. Algunos analistas, como Stephen Roach de Morgan Stanley, han argumentado eso durante años, señalando que tarde o temprano se iba a imponer la gravedad. El mismo gobierno estadounidense ha hecho todo lo posible para asegurar que los buenos tiempos continúen, elevando irresponsablemente el gasto.
Este juego podÃa seguir siempre y cuando los extranjeros siguieran financiando the american way. Tomando en cuenta el mal estado de las economÃas europeas y de Japón, financiar a los estadounidenses no sonaba tan mal. Pero todo tiene su lÃmite. Desde el año pasado, colapsó la inversión directa y la inversión en acciones, las más sensibles a la confianza. Los flujos --cada vez mayores-- se concentran en renta fija y, dentro de ella, cada vez más en instrumentos de corto plazo.
Si los estadounidenses no planean corregir sus desequilibrios, la única forma de hacerlo será a través de un ajuste externo. En otras palabras, el cese de flujos extranjeros, lo cual tendrá un impacto directo en el dólar. Uno no necesita ser un genio financiero para darse cuenta que una caÃda fuerte en la principal divisa del planeta puede, si es abrupta, tener importantes efectos desestabilizadores.
Regresando al punto original, estas ideas llevan en el aire muchos meses. Pero desde la junta del G-7, cuando las principales economÃas del planeta --incluyendo a Estados Unidos-respaldaron tácitamente una caÃda en el dólar, todo mundo está temblando.
Recomiendo mucho leer un artÃculo de Martin Wolf que aparece en el Financial Times (www.ft.com). Ofrece un resumen muy bueno de toda esta situación.
viernes, septiembre 26, 2003
Otro motivo más por el cual la reforma fiscal es necesaria....
Desde que tengo memoria, todo mundo sabe que el gobierno necesita recaudar más impuestos. Actualmente, los pagos de impuestos representan menos de 15% del PIB, lo cual nos pone a la par de luminarias como Paraguay y Honduras. La lista de necesidades del paÃs es inmensa: educación, infraestructura, etc. Pero por más que se hable del tema, no pasa nada. Las últimas noticias indican que las probabilidades de que se aprueben cambios importantes en materia fiscal son casi nulas. Ahora tendremos que esperar a la Convención Nacional Hacendaria, que supuestamente tomará lugar a principios del 2004, para que existan los acuerdos necesarios. Claro, nadie asegura que los habrá.
La demora representa un costo, no sólo en dinero. Por ejemplo, sin reforma fiscal no podrá haber reforma energética. Basta recordar que tanto Pemex, CFE y LyFC necesitan miles de millones de dólares simplemente para modernizarse, y otros tantos para seguirle el paso al crecimiento de la demanda. Como no se van a privatizar, ese dinero tendrá que salir de las aportaciones que hacen a la hacienda pública. Por razones obvias, ese hueco tendrá que ser tapado con una mayor recaudación.
Este tema da para mucho. Hoy se publicó un editorial de Carlos Elizondo, rector del CIDE, en Reforma que nos recuerda otra arista del problema: el marco fiscal está lleno de disparidades, en la forma de exenciones, regÃmenes especiales, etc. No sólo eso: cada vez que puede, el poder judicial está desechando partes de él por violar el principio constitucional de proporcionalidad y equidad. En otras palabras, se necesita un marco jurÃdico más sólido y parejo, lo cual implica que la reforma es necesaria incluso si se deja a un lado el tema de la recaudación.
La demora representa un costo, no sólo en dinero. Por ejemplo, sin reforma fiscal no podrá haber reforma energética. Basta recordar que tanto Pemex, CFE y LyFC necesitan miles de millones de dólares simplemente para modernizarse, y otros tantos para seguirle el paso al crecimiento de la demanda. Como no se van a privatizar, ese dinero tendrá que salir de las aportaciones que hacen a la hacienda pública. Por razones obvias, ese hueco tendrá que ser tapado con una mayor recaudación.
Este tema da para mucho. Hoy se publicó un editorial de Carlos Elizondo, rector del CIDE, en Reforma que nos recuerda otra arista del problema: el marco fiscal está lleno de disparidades, en la forma de exenciones, regÃmenes especiales, etc. No sólo eso: cada vez que puede, el poder judicial está desechando partes de él por violar el principio constitucional de proporcionalidad y equidad. En otras palabras, se necesita un marco jurÃdico más sólido y parejo, lo cual implica que la reforma es necesaria incluso si se deja a un lado el tema de la recaudación.
FrankenComida - Las locuras de las ONG
Las organizaciones no gubernamentales (ONG) tienen una imagen buena, casi angelical, en la opinión pública y los medios. Esto es hasta cierto punto entendible, ya que están a favor de la "paz", "derechos indÃgenas" y el "medio ambiente", "derechos humanos", etc. ¿Quién podrÃa estar en contra de todas esas cosas?
El problema es que rara vez reciben escrutinio crÃtico. Es casi como si criticarlas fuera el equivalente de insultar a tu propia abuelita. Esto me molesta. Muchas ONG en realidad terminan haciendo mucho daño, tomando posiciones radicales sin fundamentos lógicos. Uno de los ámbitos donde más se da esto es el medio ambiente.
Por ejemplo, prácticamente todas las ONG ambientalistas están en contra de los alimentos genéticamente modificados (GM). Esto a pesar de que tienen el potencial para mejorar el estado alimenticio de los paÃses más pobres y, al elevar la productividad, pueden incluso mejorar el medio ambiente.
¿Cómo? De entrada, muchos cultivos GM requieren un uso menos intensivo de pesticidas y herbicidas, los cuales son extremadamente nocivos. Además, al elevar el rendimiento por hectárea, sobre todo en tierras erosionadas o con alto contenido salino, evitan que los campesinos busquen tierra de cultivo en áreas econológicamente vulnerables, como la selva tropical.
Cierto, hay peligros y toda persona racional quiere que haya supervisión y control estatal, incluyendo pruebas intensivas para ver si esos cultivos son seguros (tal como sucede con las medicinas). En otras palabras, es cuestión de pesar los riesgos contra los beneficios.
No obstante, Greenpeace y otras ONG (sobre todo europeas) quieren que los cultivos GM sean prohÃbidos tajantemente. Total, ellas vienen del norte industrializado, donde todos están (incluso demasiado) bien alimentados. El verdadero escándalo es que quieren imponer su punto de vista irracional al tercer mundo, donde los cultivos GM pueden generar enormes beneficios.
En fin, estas reflexiones están basadas en una excelente nota (en inglés) que fue publicada en The Atlantic. Léanla.
El problema es que rara vez reciben escrutinio crÃtico. Es casi como si criticarlas fuera el equivalente de insultar a tu propia abuelita. Esto me molesta. Muchas ONG en realidad terminan haciendo mucho daño, tomando posiciones radicales sin fundamentos lógicos. Uno de los ámbitos donde más se da esto es el medio ambiente.
Por ejemplo, prácticamente todas las ONG ambientalistas están en contra de los alimentos genéticamente modificados (GM). Esto a pesar de que tienen el potencial para mejorar el estado alimenticio de los paÃses más pobres y, al elevar la productividad, pueden incluso mejorar el medio ambiente.
¿Cómo? De entrada, muchos cultivos GM requieren un uso menos intensivo de pesticidas y herbicidas, los cuales son extremadamente nocivos. Además, al elevar el rendimiento por hectárea, sobre todo en tierras erosionadas o con alto contenido salino, evitan que los campesinos busquen tierra de cultivo en áreas econológicamente vulnerables, como la selva tropical.
Cierto, hay peligros y toda persona racional quiere que haya supervisión y control estatal, incluyendo pruebas intensivas para ver si esos cultivos son seguros (tal como sucede con las medicinas). En otras palabras, es cuestión de pesar los riesgos contra los beneficios.
No obstante, Greenpeace y otras ONG (sobre todo europeas) quieren que los cultivos GM sean prohÃbidos tajantemente. Total, ellas vienen del norte industrializado, donde todos están (incluso demasiado) bien alimentados. El verdadero escándalo es que quieren imponer su punto de vista irracional al tercer mundo, donde los cultivos GM pueden generar enormes beneficios.
En fin, estas reflexiones están basadas en una excelente nota (en inglés) que fue publicada en The Atlantic. Léanla.
Remesas - Buenas noticias
Los medios y la oposición critican sin cesar a la administración de Vicente Fox por no haber alcanzado un acuerdo migratorio. Esto es bastante injusto, aunque indudablemente la relación con EUA no se ha manejado óptimamente.
Pero no me cabe duda que Fox ha trabajado muy bien para avanzar pese a la falta de un acuerdo grande. De entrada, el gobierno ha hecho mucho para reducir los costos de envÃos de dinero entre México y Estados Unidos, los cuales solÃan representar más del 10% del monto total. Hoy dÃa han bajado en algunos casos a 1%. Además, es impactante el éxito alcanzado para promover la aceptación de la matrÃcula consular en EUA. Esto a permitido que los indocumentados tengan acceso por primera vez a servicios bancarios formales. Como resultado, el envÃo de remesas se ha disparado.
Esta nota ofrece otra muestra de los avances.
Pero no me cabe duda que Fox ha trabajado muy bien para avanzar pese a la falta de un acuerdo grande. De entrada, el gobierno ha hecho mucho para reducir los costos de envÃos de dinero entre México y Estados Unidos, los cuales solÃan representar más del 10% del monto total. Hoy dÃa han bajado en algunos casos a 1%. Además, es impactante el éxito alcanzado para promover la aceptación de la matrÃcula consular en EUA. Esto a permitido que los indocumentados tengan acceso por primera vez a servicios bancarios formales. Como resultado, el envÃo de remesas se ha disparado.
Esta nota ofrece otra muestra de los avances.
Más sobre China...
Uno de los aspectos más preocupantes en torno a la histeria sobre la fortaleza comercial de China es que el surgimiento de sus exportaciones está generando presiones proteccionistas en diversos paÃses.
Esto no es nuevo. De hecho, recuerda al pánico que exisitÃa en torno a Japón en los años ochenta (¿alguién se acuerda?). Tal como sucedió con Japón en el pasado, el congreso estadounisense está amenazando con introducir legislación para aumentar las barreras comerciales a las importaciones chinas. Stephen Roach de Morgan Stanley presenta un panorama verdaderamente preocupante sobre este fenómeno.
Normalmente, esto no serÃa demasiado preocupante. Pero a una semana del colapso de las pláticas de la OMC para liberalizar el comercio, puede ser un augurio de un resurgimiento del proteccionismo, algo que causarÃa enorme daño a la economÃa mundial en general y a México, donde el comercio internacional representa más de 30% del Producto Interno Bruto.
Uno de los aspectos más preocupantes en torno a la histeria sobre la fortaleza comercial de China es que el surgimiento de sus exportaciones está generando presiones proteccionistas en diversos paÃses.
Esto no es nuevo. De hecho, recuerda al pánico que exisitÃa en torno a Japón en los años ochenta (¿alguién se acuerda?). Tal como sucedió con Japón en el pasado, el congreso estadounisense está amenazando con introducir legislación para aumentar las barreras comerciales a las importaciones chinas. Stephen Roach de Morgan Stanley presenta un panorama verdaderamente preocupante sobre este fenómeno.
Normalmente, esto no serÃa demasiado preocupante. Pero a una semana del colapso de las pláticas de la OMC para liberalizar el comercio, puede ser un augurio de un resurgimiento del proteccionismo, algo que causarÃa enorme daño a la economÃa mundial en general y a México, donde el comercio internacional representa más de 30% del Producto Interno Bruto.
La amenaza amarilla....
Desde hace tiempo me llama la atención el tema de China. Es impresionante cómo en cuestión de un año pasó de ser un tópcio cubierto sólo por la prensa especializada a una de los temas centrales de la agenda económica de buena parte de los paÃses de la tierra.
No es para menos. En 20 años, el gigante asiático pasó de ser un reino hermitaño a una de las principales economÃas del planeta. Los datos hablan por sà mismos: sus exportaciones crecen a una tasa de 30% anual y su economÃa a más de 7% anual real.
Sin duda, se trata de una de las grandes historias de éxito económico, una que ha mejorado el nivel de vida de cientos de millones de personas. Como tal, el éxito de China es algo que todos debemos celebrar.
No obstante, el resurgimiento económico de China (nota: sÃ, resurgimiento, ya que hasta el s. XIX era por mucho la economÃa más grande del planeta) está causando tensiones. De México a la India, pasando por Estados Unidos, Japón, etc., esa nación es acusada de devastar la planta industrial del resto del mundo, atrayendo inversión y trabajos mediante salarios bajos y un tipo de cambio subvaluado.
Como todo mito, en el fondo tiene una base real. La verdad es mucho más compleja. La enorme pérdida de trabajos industriales en México y EUA se puede atribuir más a los increÃbles avances en productividad y a la desaceleración de la demanda de fines del 2000 en adelante que a la competencia china.
De hecho, si uno revisa los datos, las importaciones de productos chinos --que crecen a tasas de 30% + en EUA y 40%+ en México--en realidad sólo está desplazando a las importaciones de otras naciones asiáticas. En México, las importaciones totales de Asia registraron prácticamente nulo crecimiento en el primer semestre, por debajo del promedio general.
En fin, este tema da mucho de qué hablar y regresaré a él constantemente no sólo por su importancia --la presión que el G-7 está ejerciendo para que el yuan se revalúe es muestra suficiente--sino porque en los medios se trata con una superficialidad pasmosa.
Desde hace tiempo me llama la atención el tema de China. Es impresionante cómo en cuestión de un año pasó de ser un tópcio cubierto sólo por la prensa especializada a una de los temas centrales de la agenda económica de buena parte de los paÃses de la tierra.
No es para menos. En 20 años, el gigante asiático pasó de ser un reino hermitaño a una de las principales economÃas del planeta. Los datos hablan por sà mismos: sus exportaciones crecen a una tasa de 30% anual y su economÃa a más de 7% anual real.
Sin duda, se trata de una de las grandes historias de éxito económico, una que ha mejorado el nivel de vida de cientos de millones de personas. Como tal, el éxito de China es algo que todos debemos celebrar.
No obstante, el resurgimiento económico de China (nota: sÃ, resurgimiento, ya que hasta el s. XIX era por mucho la economÃa más grande del planeta) está causando tensiones. De México a la India, pasando por Estados Unidos, Japón, etc., esa nación es acusada de devastar la planta industrial del resto del mundo, atrayendo inversión y trabajos mediante salarios bajos y un tipo de cambio subvaluado.
Como todo mito, en el fondo tiene una base real. La verdad es mucho más compleja. La enorme pérdida de trabajos industriales en México y EUA se puede atribuir más a los increÃbles avances en productividad y a la desaceleración de la demanda de fines del 2000 en adelante que a la competencia china.
De hecho, si uno revisa los datos, las importaciones de productos chinos --que crecen a tasas de 30% + en EUA y 40%+ en México--en realidad sólo está desplazando a las importaciones de otras naciones asiáticas. En México, las importaciones totales de Asia registraron prácticamente nulo crecimiento en el primer semestre, por debajo del promedio general.
En fin, este tema da mucho de qué hablar y regresaré a él constantemente no sólo por su importancia --la presión que el G-7 está ejerciendo para que el yuan se revalúe es muestra suficiente--sino porque en los medios se trata con una superficialidad pasmosa.
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