viernes, noviembre 07, 2003

Buenas noticias: empleo en EUA

El número de puestos creados en Estados Unidos se ubicó en 126 mil en octubre, más del doble de lo estimado por analistas (léan esta nota). Pero las noticias son todavía mejores: se revisaron al alza las cifras de agosto y septiembre, lo cual indica que, en efecto, el crecimiento sí se está reflejando en las nóminas. No obstante, creo que todavía es prematuro declarar que la creación de empleo llegará a los niveles que necesita la economía para crecer vigorosamente.

Presupuesto: un poco de sensatez ¡por favor!

Como siempre, si uno se guía por los medios electrónicos o los titulares de la prensa escrita, pareciera que la entrega del presupuesto fue un fiasco irremediable. Cierto, las formas no fueron buenas, pero lo que importa es la sustancia. Jorge Fernández, uno de mis analistas políticos preferidos, ofrece una perspectiva sensata sobre este team. Resumen: piensa que es muy probable que se apruebe una reforma fiscal no muy diferente a la propuesta. Ojalá tenga razón.

jueves, noviembre 06, 2003

El presupuesto llegó ya, y llegó bailando....

Slam. Por lo menos eso indica la anarquía y farsa del envío, pero lo importante es el contenido. La verdad no es el tema que más me encanta, pero el deber llama.....para otro día, ya que estoy atiborrado de trabajo. Como la discusión tardará varias semanas y este fue apenas el inicio del primer round, tampoco hay tanta prisa. Espero poder entrarle a este tema la semana entrante. Por lo pronto, aquí está el resumen oficial.

Cuando Greenspan habla, hay que escuchar

Obvio: es el banquero central más poderoso del planeta. Pero el presidente de la Reserva Federal siempre ofrece discursos en los que siempre aprendo algo nuevo. Aunque emplea un lenguaje un tanto seco y lleno de argot económico, su lucidez y claridad son evidentes. Los resúmenes que aparecen en los medios no le hacen justifica. El discurso que pronunció hoy es un excelente ejemplo.

Se trata de un resumen muy claro de la actual coyuntura económica en Estados Unidos. Pero lo que más me interesó fue lo que dijo sobre la productividad (que por cierto hoy se informó que creció a un asombroso ritmo anual de 8.1% en el tercer trimestre). En los últimos dos años, la producción por hora trabajada aumentó a un ritmo superior a 5% anual, una tasa más de dos veces superior al promedio histórico. A largo plazo, la productividad está ligada estrechamente al ingreso por persona, por lo cual su crecimiento es muy positivo, pero en el corto plazo puede tener consecuencias no muy favorables. Actualmente, muchos piensan que las ganancias en eficiencia han permitido a las empresas estadounidenses elevar sus ventas sin contratar más trabajadores o invertir mucho. Si el empleo no repunta en los próximos meses, varios analistas sienten que eso afectará el gasto de los consumidores y eventualmente amenazará a la salud de la economía.

Esto no es nuevo. Pero pocos se preguntan cuáles son las fuentes del impresionante desempeño de la productividad. Alan Greenspan ofrece tres teorías:
1. Las empresas, cautelosas ante el confuso panorama económico, exprimen a sus trabajadores y recursos al máximo, lo cual eleva la productividad a corto plazo, pero no es una práctica que puede sustentarse por mucho tiempo.
2. La productividad presenta un alza permanente y no repetible. Quienes la proponen argumentan que durante los noventa las empresas enfatizaron el crecimiento y dejaron a un lado el control de costos y los esfuerzos para elevar la eficiencia. En un clima económico y financiero más hostil, ahora buscan corregir las ineficiencias acumuladas para bajar costos y elevar la rentabilidad.
3. Por último, otros proponen centrarse en el crecimiento de la producción por hora trabajada, la cual está incluso aumentando desde niveles de por si altos debido a los avances tecnológicos de la década pasada, los cuales tardaron tiempo en surtir efecto debido a que las empresas tuvieron que reorganizar sus procesos productivos para aprovechar las nuevas tecnologías (tal como sucedió hace 100 años con la electricidad).

Greenspan señala que estas teorías no son excluyentes entre sí, por lo cual el desempeño de la productividad puede ser explicado por una combinación de ellas. En particular, las primeras dos claramente imponen límites al crecimiento de la producitividad a mediano y largo plazo, y la tercera a muy largo plazo (salvo que se presente otra revolución tecnológica). Por tanto, es probable que las empresas tengan que empezar a contratar más trabajadores y que la productividad crezca a un ritmo más moderado.

Claro, esto dependerá de que las firmas tengan confianza en que habrá más demanda. Esto ya no es un problema, ya que la confianza de los negocios está al alza. Pero, como señalé ayer, tampoco es un hecho consumado. El reciente repunte en la inversión privada, combinado con un alto grado de capacidad ociosa, bien puede indicar un renovado esfuerzo para sustituir trabajo por capital, tanto por los crecientes costos fijos del empleo (sobre todo seguros médicos) como por el temor a que el repunte reciente en el consumo sea producto de los estímulos fiscales y monetarios, que son por naturaleza transitorios.

En fin. No hay respuestas fáciles y Greenspan --que se muestra cautelosamente optimista--se ha equivocado en ocasiones. Pero siempre es importante entender el trasfondo de estos fascinantes temas.

Reaparece Alfredo Harp

El antiguo socio de Roberto Hernández en Banamex reapareció sorpresivamente ayer. Desde que Citigroup compró a Banamex, se sabía que el Sr. Harp, con una fortuna personal de 1,500 millones de dólares, estaba dedicado a actividades filantrópicas y a promover el beisbol nacional, entre otras. El miércoles se dio a conocer que compró participaciones importantes en cuatro empresas: Deportes Martí, Hérdez, Ceramic y Posadas (entre 1o y 15% en cada una).

Me parece que la estrategia del Sr. Harp es muy interesante y acertada. El mercado accionario mexicano alcanzó esta semana un nuevo máximo histórico, por fin regresando a los niveles observados a principios del 2000. Como todos sabemos, la bolsa local está dominada por un pequeño puñado de empresas grandes (Telmex, América Móvil, Cemex, Wal-Mart de México, Televisa, etc.). Sus valuaciones en muchos casos, están cerca de niveles que se observan en los países industrializados (una razón precio por acción a utilidad por acción entre 15 y 30 veces) y por lo general son empreas maduras con pocas perspectivas de crecimiento.

En cambio, hay muchas acciones de empresas pequeñas y medianas cuyas valuaciones son bajas pese a que son negocios rentables, con amplio potencial y finacieramente sanos. El problema es que como nadie les hace caso, atraen a muy pocos inversionistas y es difícil comprar y vender dichas acciones (baja bursatilidad). Eso ahuyenta a muchos. Pero un inversionista con un horizonte largo puede darse el lujo de esperar hasta que la valuación de dichas empresas refleje su valor real y puede vender poco a poco para realizar una ganancia. Habrá que estar muy al tanto de este tema.

Una mirada a las finanzas de la Comisión Federal de Electricidad

El debate en torno a la reforma eléctrica se ha centrado principalmente en torno a cuestiones jurídicas (si se debe o no cambiar la constitución). El gobierno nos dice que en los próximos 10 años se requerirán inversiones de más de 5 mil millones de dólares al año y que las empresas del estado (CFE y Luz y Fuerza del Centro) no tienen los recursos para hacerlas. ¿Qué tan cierto es eso?

Veamos el caso de la CFE. El año pasado, reportó ventas por 118 mil millones de pesos. De ese total, generó una utilidad operativa (antes de costos financieros, obligaciones laborales y operaciones con el gobierno) de unos 36 mil millones de pesos.

Ahora bien, los costos financieros derivados de sus deudas actuales absorbieron una tercera parte de ese total. El pago de impuestos y otros gastos sólo representaron una salida de mil millones, por lo cual después de estos conceptos le quedó a la CFE un total de 23 mil millones de pesos.

Con ese dinero, en teoría tiene que pagar un costo por sus pasivos laborales (plan de pensiones) de 12 mil millones de pesos al año, de los cuales sólo está pagando una cuarta parte. Además, sus activos fijos registran una depreciación de 18 mil millones anuales. Aunque sólo se requiera invertir la mitad de ese total para reponer el desgaste en sus equipos, las jubilaciones y la reposición de equipo básicamente absorben todo el dinero que genera la CFE. (Esto sin tomar en cuenta la salida de dinero por el crédito que da a LyFC y otros clientes).

En ese sentido, si piensa cumplir cabalmente con sus obligaciones laborales y financieras, no le queda un centavo para invertir para satisfacer el crecimiento de la demanda, por lo cual tiene que endeudarse. El año pasado, genero una utilidad operativa en efectivo de 7 pesos por cada 100 pesos de activo fijo, que es más o menos similar a la tasa de interés que tendría que pagar por deuda de corto plazo. Esto último implica que sí podría endeudarse, pero estaría en la cuerda floja en términos financieros. En otras palabras, cualquier repunte en las tasas de interés pondría en peligro su solvencia y el gobierno tendría que entrar al rescate.

La conclusión es obvia: sin un aumento masivo de tarifas, con los consecuentes efectos negativos para la economía, o una disminución en sus pasivos laborales, la CFE simplemente no puede crecer por mucho tiempo vía deuda. La única alternativa: aportaciones del capital al sector, ya sean públicas o privadas. Otro día hablaré de LyFC, pero todo parece indicar que su situación financiera y operativa es incluso más precaria.

El director de la CFE ofrece un análisis interesante sobre este tema, resumido aquí. La información financiera de la CFE se puede consultar aquí.

miércoles, noviembre 05, 2003

La receta de Slim

Ayer, en un foro organizado por el American Chamber of Commerce, Carlos Slim señaló que hay 12 puntos en los que el país debe avanzar para retomar la senda del crecimiento. La mayoría son bastante obvios, como mejorar la educación, mayor seguridad, reforma fiscal, combate a la economía informal, infraestructura moderna, etc. Pero hay uno que vale analizar más de cerca: autonomía a las empresas paraestatales.

Lo que propone Slim (al igual que muchos otros) es dejar que las grandes paraestatales operen como empresas normales, sin interferencia del gobierno. Suena razonable, pero......no es tan fácil. A final de cuentas, ambas son monopolios (dejando a un lado LFyC) y si se permite que hagan lo que quieran, actuarán como tales: precios altos y servicio regular.

De hecho, Slim pone a Telmex como un ejemplo de lo que se debe hacer, lo cual me causó una sensación de malestar físico. Cierto, Telmex ha invertido mucho dinero, pero también tiene un estatus cuasi-monopólico que permite que cobre mucho por poco. Basta recordar que los precios de los servicios de telecomunicaciones son más altos en México que casi en cualquier otro país de la OCDE (creo que sólo nos gana Hungría). Este es el resultado directo de que el gobierno permitió (y permite) que Telmex haga casi lo que quiera.

En ese sentido, nunca hay que olvidar que esta clase de empresas requieren ser estríctamente reguladas, por lo cual su autonomía debe ser acompañada por la creación de organismos regulatorios que realmente tengan "dientes" para evitar abusos (a diferencia de los reguladores actuales, como la CONSAR o Cofetel, que básicamente están ahí para complacer a las empresas que supuestamente regulan). Además, la autonomía servirá de poco al menos que se lleve a cabo una reforma fiscal que aligere las cargas fiscales de estas empresas.

La moraleja: no hay que olvidar que cuando Slim recomienda algo, probablemente está buscando llevar agua a su molino.

IVA general a 10%: Cómo compensar a los pobres

Tanto el FMI como la OCDE han señalado que las exenciones en el IVA son uno de los principales factores que mantienen baja la recaudación, avalando así el punto de vista del gobierno, quien aparentemente propondrá un IVA generalizado al 10%.

En el pasado, he argumentado que la única manera mediante la cual volará esta propuesta, si acaso, es compensando a los grupos de bajos ingresos que saldrían afectados debido a que gastan más en alimentos y medicinas que los demás.

Parece que este punto por fin está recibiendo la atención que merece. En general, parece que la idea es usar a Progresa y Procampo para compensar a esos grupos, lo cual es una buena idea. No obstante, de acuerdo a diversos especialistas, más del 10% de la población quedaría excluida al no participar en esos programas. Creo que un medio adicional para beneficiar a todos sería enrolar automáticamente y gratuitamente a estos grupos en el seguro popular que fue aprobado el año pasado. Los beneficios de este mecanismo, que recibiría más recursos con una mayor recaudación, más que compensarían a un mayor gasto en medicinas y, hasta cierto punto, alimentos.

Más sobre la economía de Estados Unidos

Hoy publiqué en el El Financiero un análisis detallado sobre el sorprendente desempeño de la economía estadounidense. Entre más pienso en este tema, creo que la pregunta central es si el repunte en la inversión en equipo informático e industrial está destinada a bajar los costos mediante la sustitución de trabajadores o si, en efecto, es inversión que crea las bases para un repunte productivo apoyado por un crecimiento en la nómina. Ciertamente, el hecho de que la industria siga operando a tan sólo el 75% de su capacidad no es un buen augurio.

martes, noviembre 04, 2003

¿Por qué no crece México?

No hay una respuesta sencilla, claro. Pero me llama la atención que después de tres años de crecer 1% real anual y una década de promediar un aumento en el PIB de 3% real anual, apenas suficiente para acomodar el crecimiento de la población, nadie esté ofreciendo una respuesta clara a esta pregunta. Cierto, explicaciones coyunturales abundan: que si la recesión en Estados Unidos, que si la competencia de China, etc. Pero en general se ignoran los problemas más profundos y estructurales, los cuales, por cierto, rebasan por mucho los que serían atendidos a través de las reformas estructurales.

Creo que la clave reside en la productividad sectorial. En Estados Unidos, el PIB por trabajador de tiempo completo es bastante similar en todas las actividades productivas importantes (variaciones de +-20% con relación al promedio). En cambio, en México hay sectores con una productividad muy alta y otros con una productividad ínfima. Por ejemplo, el valor agregado por trabajador en la industria manufacturera es casi 8 veces mayor que en la agricultura y cuatro veces superior a la que presenta la construcción. Estos dos últimos sectores emplean a casi una tercera parte de la fuerza laboral.

Imaginemos que los trabajadores empleados en actividades agropecuarias y de construcción tuvieran una productividad similar a, digamos, los servicios personales y comunitarios (que al ser el sector más grande, puede tomarse como representativo y su producitividad laboral es muy similar al promedio total). Sólo eso bastaría para elevar el ingreso por habitante / trabajador en 20%. En otras palabras, hay factores que están relegando a ciertos grupos de trabajadores en ciertas industrias a tener una producitividad muy baja, sin que puedan "migrar" a actividades más productivas.

El campo ofrece un buen ejemplo. La mayoría de los productores rurales son ejidatarios que, por definición, no pueden vender su tierra (la cual representa la gran mayoría de su patrimono). Eso impide que quienes no tengan un terreno de suficiente tamaño o acceso al crédito puedan liberar ese capital para, digamos, iniciar un negocio propio. Además, el bajo nivel de capital humano en el medio rural limita las ganancias de emigrar a las ciudades (con la excepción de emigrar a Estados Unidos, donde el trabajo no calificado paga mucho más).

En general, me parece que si bien las reformas estructurales (energética, hacendaria y laboral) son importantes, también faltan muchas reformas sectoriales y microeconómicas que, a la larga, podrían resolver más problemas sin causar tantos conflictos políticos.

Los fondos en el fondo

En Estados Unidos, está iniciando un enorme escándalo relacionado a los fondos de inversión. Es mucho más grande que todos los demás escándalos financieros de los últimos tiempos (Enron, Worldcom, Tyco, etc.), ya que esa industria maneja un total de 7 billones de dólares que pertenecen a más de la mitad de los hogares estadounidenses.

Hasta ahora, no ha generado mucha atención, algo que se debe a que los fraudes involucran prácticas relativamente complejas.

En esencia, muchas medidas ilegales o poco éticas tienen que ver con el hecho de que el precio de las acciones de los fondos, que se calcula a partir del valor de mercado de los activos en los que invierten, se fijan una vez al día a cierta hora (4 PM). Al parecer, los fondos permitían que algunos inversionistas grandes compraran y vendieran acciones de los fondos más allá de ese horario, lo que les permitía ganar dinero fácil en la medida en que el valor de los activos en la cartera del fondo podía subir durante el resto del día y ellos compraban al precio anterior.

Por ejemplo, el mercado de Toko cierra en la madrugada, hora de Nueva York, por lo cual si subían de precio, un inversionista podía comprar acciones de un fondo orientado a acciones japonesas en la tarde, al precio del cierre del día anterior, y vender al día siguiente. Claro, esos inversionistas privilegiados pagaban jugosas comisiones a las operadoras de fondos. Los clientes normales resultaban perjudicados ya que esas transacciones grandes de corto plazo implican mayores costos de transacción. los cuales se deducen de los activos de los inversionistas pequeños. El monto total del daño es pequeño a nivel individual, pero en una industria tan grande, suman varios miles de millones de dólares.

El Congreso ya tomó interés en este tema y seguramente este escándalo crecerá. The Economist ofrece, como de costumbre, un buen resumen.

De sindicatos y secuestradores

El secuestro de individuos es tristemente común en este país. Pero como sociedad a veces no nos damos cuenta que todos somos rehenes de intereses destructivos de algunos grupos que pretenden hacernos pagar rescates para gozar de nuestros derechos. En México abundan y una de las bandas más notorias de secuestradores sociales son los sindicatos.

Ahora resulta que las organizaciones de pilotos y sobrecargos mexicanos se oponen a la liberalización de las rutas aéreas en la región Asia-Pacífico (incluyendo a nuestro país), algo que beneficiaría de forma importante tanto a los consumidores como a la industria turística, la cual emplea a muchas más personas que la industria de la aviación. La cita crítica:

"Se pretende, agregó [Arturo Aragón, líder de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación], que se hagan vuelos con charters, pero eso perjudicaría a las empresas [de aviación], lo que buscamos es que se acuerde con la Secretaría de Turismo cómo podríamos beneficiarnos los pilotos y sobrecargos al aceptar esos vuelos."

Ni qué decir.

lunes, noviembre 03, 2003

La satanización del FMI

Trabajar para el FMI es malo para la autoestima. Es quizá la organización más detestada del planeta, y no sólo por ONG radicales (de acuerdo a esta nota, incluso es criticada por ex mandatarios que influyeron mucho en sus decisiones).

El FMI fue creado hace más de 50 años para ayudar a los países a enfrentar crisis relacionadas a sus cuentas externas derivadas del regimen de tipos de cambio fijo que existía en ese entonces. Cuando este llegó a su fin, el FMI entró al negocio de ayudar a países del tercer mundo que enfrentaban crisis económicas agudas (los famosos programas de establización).

En ese sentido, las críticas al organismo son un tanto injustas: es como acusar de incompetencia que sólo atiende a pacientes con enfermedades terminales de que sus pacientes siempre se mueren. A final de cuentas, el FMI sólo puede influir hasta cierto grado las decisiones de los gobiernos, por lo cual las malas políticas que siguen y que agravan los problemas generalmente no se pueden atribuir al organismo.

No obstante, los críticos tienen cierta razón. Este estudio demuestra que las decisiones del FMI son influenciadas por factores políticos y que sus programas por lo general tienen un impacto negativo a mediano plazo en los países que "apoya". Ahora bien, lo anterior es más culpa de las naciones que controlan al Fondo que del organismo propiamente.

Es curioso notar que mientras que el FMI recibe todas las críticas, existe una imagen relativamente positiva del Banco Mundial y de los bancos regionales de desarrollo, pese a que éstos han demostrado un grado de incompetencia similar. No obstante, como estos últimos se dedican al "desarrollo" y el FMI a atender crisis, es entendible la diferencia en las percepciones.

En todo caso, la experiencia de los últimos años demuestra que sin un enfoque integral que permita a los países pobres crecer de forma sostenida, son inevitables las crisis recurrentes. Por tanto, me parece que separar las funciones del FMI y del BM no tiene sentido alguno. Asimismo, estos organismos seguirán siendo poco efectivos mientras no alcancen cierta autonomía política que les permita apoyar sólo a los países que realmente estén dispuestos a emprender cambios de fondo.

Tibio apoyo a la democracia y la economía de mercado en América Latina

Cada año, la organización chilena Latinobarómetro publica los resultados de una encuesta que lleva a cabo en 17 países de América Latina y que abarca diversos temas políticos, económicos y sociales. Los resultados no son muy alentadores. Por ejemplo:

-Sólo el 53% de los habitantes de la región apoya la democracia y sólo el 23% está satisfecho con ella (en México sólo el 18% respondió afirmativamente).
-Al 52% de los encuestados no les importaría tener un gobierno no democrático (en México ese porcentaje alcanza el 63%).
-En la región, sólo el 16% de las personas se muestran satisfechas con la economía de mercado.

No son datos muy alentadores y muchos de estos indicadores han registrado una baja en los últimos años. Ante los malos resutlados económicos de la región, tampoco resulta extraño. En todo caso, vale la pena conocer los resultados a detalle, hay muchos puntos interesantes.

En cuanto a México, en la mayoría de las preguntas está muy cerca al promedio de la región. Pero hay una que sí llamó la atención: cuando se pregunta si uno o un pariente ha sido víctima de un delito, el 60% de los mexicanos respondió que sí, mientras que el promedio regional fue de 36%. Qué horror. Lo mismo aplica en temas como la corrupción y drogadicción, done México registra niveles mucho más altos que el promedio.

sábado, noviembre 01, 2003

¿Quién invierte mejor, los hombres o las mujeres?

Un artículo que escribí para El Economista, pero que puede ser de interés ahora que con las alzas en los mercados todos vuelven a sentirse gurús de las finanzas.